OPINIÓN
La intensidad en las redacciones improvisadas y en la invención de
frases permitió alcanzar en algún caso cotas literarias nunca logradas hasta
entonces en el curso. “Aparaban xiflos d’ un drape machuriador d’ ustancia y
onia aparaban drama. El drape de sus-aires, enxidiáu d’ una guxa xida
gachulera…” “Eran hijos de un leñador y huérfanos de madre. Su padre se había
juntado con una mujer guapa pero muy mala…” A los hermanos Grimm, tan
traducidos a todos los idiomas del orbe, les habría gustado saber que en un
apartado lugar de España, entre la mar y la montaña se está traduciendo al
lenguaje inventado por los tejeros llaniscos su cuento Hansel y Gretel, “xiflos
d’ un drape machuriador d’ustancia”. En realidad, sólo se ha dado el primer
paso para llevar a cabo ese proyecto literario. La ocurrencia, que partió de
una de las alumnas, Concepción Vega Obeso, puede dar mucho juego. Se puede
soñar incluso con la idea de completar la traducción y publicar el cuento
enteramente en xíriga. Tan sólo haría falta buscar un buen dibujante que haga
las ilustraciones.
Maribel Menéndez Pandal, otra de las alumnas, presentó unos
renglones escuetos y descarnados para describir la temática del cuadro anónimo
que preside el salón de actos de la Casa de Cultura. Esa pintura representa un
naufragio y Maribel empleó en ello la concisión y la precisión de un reportero
de sucesos: “Visanteo la ñansona engachecida. Bos gorres
aparan ascode canguelo en el chirriu d’ ureta” (“Veo la mar embravecida y a
cinco hombres que están pasando mucho miedo a bordo de una lancha”).
Se hiló muy fino, pero lo más de lo más lo aportó Lorena Borbolla
Cue, una moza de Balmori, en un escrito de su propia cosecha que introduce al
lector en las circunstancias de desamparo y desamor que rodean a un hombre
abandonado por su esposa: “Un gorre s’ apara sin gorreta de sus-aires. Onia
estiga de maste en caxu y la guxa lu atrencó del chero. El gorre aroga s’ apara
engachecidu. Visontea gorretas xidas, el maste albaritase-i ascode y tien que
machurialu de cacea…” Una traducción libre (y suavizada) de este drama
existencial sería, más o menos, así: “Un paisano se ha quedado sin su pareja.
Lo de hacer el amor ahora ni lo huele y, por si fuera poco, la mujer le echó de
casa. No levanta cabeza, el hombre, pero cuando ve mujeres hermosas, se le
alegra la pestaña y …”, etcétera, etcétera. Prosa bien trabajada que deja casi
en pañales los calenturientos universos de Almudena Grandes.


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