lunes, 25 de marzo de 2019

Xíriga: Talleres municipales

Participantes en el histórico primer taller de xíriga, febrero 2007. (Foto JRRT). 


DIEZ AÑOS DE TALLERES (2007-2016)

 

Entre los años 2007 y 2016, la Casa Municipal de Cultura de Llanes organizó anualmente talleres de xíriga (el lenguaje de los tejeros llaniscos). Nunca se había hecho antes nada semejante. Era una manera de sembrar, a la espera de frutos. Se trataba de evitar que se nos muera la xíriga.


Fueron diez talleres en total, organizados dentro del programa de Cursos Municipales, y constaban de partes teóricas y prácticas. Se abordaban en ellos aspectos históricos, lingüísticos y sociológicos, e incluían comentarios de textos, dictados, redacciones, transcripciones y traducciones sobre el encerado. En el total de los cursos se matricularían ciento veinticinco alumnos.

En cada sesión, antiguos tamargos ofrecían a modo de mesas redondas, el testimonio de su experiencia laboral en tejeras de Asturias, Castilla y las Vascongadas. Contamos con la presencia de Juan Remis GarcíaJuan Ríos GonzálezEvaristo Celorio Rodríguez (Tito), Pedro Gutiérrez Tamés (el Camurriu), Evaristo Concha Ojeda, Ángel Amieva Rodríguez y José Díaz Díaz. Fue una suerte y un privilegio tenerles con nosotros.

En las sesiones nos servimos de autores como Aureliano de Llano, Andrés Peláez Cueto, Celso Amieva, Emilio Muñoz Valle (el de Casa Alejo de Posada), Pablo ArdisanaXuan Xosé Sánchez Vicente y Miguel Nieto Rodríguez.   

Especial y valiosísima colaboración nos prestó Ramón Melijosa Cuevas, autor de un diccionario de Xíriga, del que hicimos cuatro reediciones, patrocinadas por Caja Rural de Asturias, tras incorporar a sus páginas por nuestra parte fotografías y textos explicativos de presentación. Año tras año, el diccionario de Ramón fue la herramienta principal en el desarrollo de la actividad.

A una de las ediciones de los talleres invité a José Manuel Feito Álvarez, sacerdote, etnólogo, investigador especializado en artesanía y folklore de Asturias, y miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), que nos habló de las lenguas gremiales de Asturias y, especialmente, del bron, el lenguaje de los caldereros de Miranda. Dediqué otra de ellas a evocar y analizar el papel que desempeñaron las mujeres en el universo de la xíriga, e intervinieron en ella Carmen Balmori, esposa del tejero Evaristo Concha, Teresa Muñoz, hija de Emilio Muñoz, y Cristina Trigueros, investigadora española que realiza su trabajo en Suiza. 

Dentro del programa del curso de xíriga, organicé igualmente un taller para niños, impartido por Cristina Peñil en la Biblioteca Municipal. 

Cada curso terminaba con una sesión práctica en la antigua tejera de San Miguel, en Ardisana, gracias a la buena disposición de la familia Pesquera. Esas instalaciones, que convendría no dejar caer, constituyen un elocuente y magnífico ejemplo de lo que se ha dado en llamar arqueología industrial, y presenta un buen estado de conservación. 


Higinio del Río

 

De izquierda a derecha, Ángel Amieva, Juanito Remis, Juan Ríos y Tito Celorio. (Foto: H. del Río). 
Juan Ríos y Juanito Remis. (Foto: JRRT).
Evaristo Concha, Ramón Melijosa, Pedro Gutiérrez Tamés y Juan Ríos.
Tomás Amieva, en un ejercicio.
Presentación de la tercera edición del Diccionario de Xíriga, de Ramón Melijosa Cuevas. A la izquierda, el autor, junto a José Manuel Herrero, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Llanes, y Herminio del Bustio, director de la oficina de Caja Rural. 
Higinio del Río, José Manuel Feito y Xuan Xosé Sánchez Vicente, en una sesión especial.
Carmen Balmori, Tere Muñoz y Cristina Trigueros. (Foto: H. del Río).
Taller infantil de xíriga, con Ramón Melijosa y Evaristo Celorio. (Foto: H. del Río).
Clase práctica en la tejera de San Miguel. (Foto: H. del Río).
Participantes en unas prácticas en la tejera de San Miguel. (Foto: JRRT).





Xíriga: Vídeos






X TALLER DE XÍRIGA (lunes 29 febrero 2016)
                Filmaciones de Tomás Gómez Cueto:


domingo, 17 de marzo de 2019

PILAR MONTALBÁN PEÑA: TEATRO EN EL LLANES DE LOS AÑOS 20

Pilar Montalbán
(Archivo de Higinio del Río). 

OPINIÓN                                                               

 ¡Mucha doña Inés!

Pilar Montalbán, una actriz llanisca en el olvido



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

La vida de Pilar Montalbán Peña (1905-2000) parecía destinada a moverse entre bambalinas, y la de su padre también, en cierto modo. León Montalbán Cuadrillero, un viajante vallisoletano asentado en Llanes a finales del siglo XIX, formó con el industrial Eladio Bengoa una sociedad que impulsó la modernidad local en muchos frentes. A ambos debemos la construcción en 1924 del majestuoso Teatro Benavente, obra del arquitecto santanderino Deogracias Mariano Lastra López (1889-1955), que habría de presidir la vida social y el ocio de los llaniscos durante treinta y nueve años.

En 1901, después de casarse con Mercedes Peña López, Montalbán abrió en la planta baja de la casa de Quirós (donde están los “Almacenes Covadonga”) una mercería y juguetería que nada tenía que envidiar a los comercios similares de Oviedo. Tendrían ocho hijos, y Pilar sería la tercera.
Menuda y con remango, empezaría a sentir la fascinación por el teatro en el colegio de las hermanas Mantilla, disfrazada de ángel o de heroína, en las representaciones de fin de curso de las párvulas. Con las Mantilla cursaría, como alumna por libre, los estudios de Magisterio, aunque no ejercería de maestra hasta después de la guerra.
Como figura central del cuadro artístico del Bando de San Roque, Pilar actuaba en el Benavente en todas las veladas teatrales. Ella y sus amigas eran unas adelantadas, unas pioneras, y causaron asombro al ser las primeras mujeres que entraban en una cafetería sin compañía de caballeros, algo nunca visto. En 1927 triunfaría en el Teatro Principal de Torrelavega, encarnando al personaje femenino icónico del Tenorio, y la crítica no escatimó elogios: “La señorita Pilar Montalbán hizo una doña Inés ideal. Emocionó al respetable con sus gestos de humilde religiosa y dijo todo el verso igual que la artista más afamada. Sentía la pasión muy de cerca, y por eso triunfó en toda la línea. ¡Fue mucha doña Inés!”
Vino la Guerra Civil. León Montalbán ya había fallecido cinco años atrás. El comercio de la familia, muy significada políticamente, era saqueado día tras día. Tuvieron que abandonarlo. Era frecuente que a horas intempestivas llamaran a la puerta de su casa, en el piso de arriba, gentes que iban a buscar mantas y cobertores en nombre de la República. A Pilar la detuvieron. Estuvo presa en distintos lugares: la casa de Pellico, en el Cotiellu; la de doña Nieves Posada Herrera, junto a la iglesia parroquial; un chalet de San Antón; y la cárcel del Ayuntamiento. Como las demás derechistas apresadas, tenía que atender a los heridos en los edificios convertidos en hospitales, como el palacete de Sinforiano Dosal, fregar suelos y servir el rancho a los milicianos en el comedor del antiguo Convento de la Encarnación.
Mercedes Peña y sus hijos reabrieron su comercio tras la entrada de las tropas de Franco, y lo abastecieron de los pocos artículos que habían conseguido ocultar al control del Comité republicano, mas al poco tiempo decidieron traspasarlo. Pilar trabajaría como maestra interina hasta que, a principios de los años cincuenta, puso por su cuenta junto a la Capilla de San Roque una escuela particular (el Colegio de Nuestra Señora del Pilar), que primero fue mixto, y luego sólo de niñas.

Jubilada en 1973, nunca dejó de sentir el gusanillo del teatro. El pedigrí escénico estuvo siempre con ella, inalterado: en cada conversación con su hermano Manolo, que había sido taquillero del Benavente cuando actuaban allí compañías tan renombradas como la de Raquel Meller; en las noticias que llegaban desde Estados Unidos de un primo segundo suyo, el actor Ricardo Montalbán, toda una celebridad en Hollywood; y en los recortes de periódicos cántabros de 1927, guardados en un sobre, que hablaban del mayor éxito de la carrera de Pilar. 

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el sábado 9 de marzo de 2019)

Periódicos de Santander que recogieron el éxito
de Pilar Montalbán en Torrelavega (1927).
(Archivo de Higinio del Río).
El Teatro Benavente.
Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA
el sábado 9 de marzo de 2019.

viernes, 8 de marzo de 2019

JOSÉ FUERTES ÁLVAREZ, ACTOR CÓMICO ASTURIANO

(Foto: H. del Río)


UNA FIGURA DEL TEATRO COSTUMBRISTA

A lo largo de los últimos veintinueve años, José Fuertes Álvarez (Pola de Allande, Asturias, 1944) ha venido actuando en distintas localidades del concejo llanisco, como Vibaño, San Roque del Acebal, Porrúa, Cue, Andrín, Naves, Pendueles, Hontoria, Nueva y Posada, dentro de los programas teatrales de la Casa Municipal de Cultura de Llanes. Es un renombrado actor del teatro aficionado asturiano con raíces familiares en Rales, por parte de padre. 

Hijo de Francisco Fuertes y de Celia Álvarez, labradores del occidente asturiano, José está vinculado a la actividad teatral desde que tenía seis años de edad. Había empezado, en realidad, en la escuela de su pueblo, cuya maestra, Pilar García Albuerne, favoreció en todo lo que pudo la vocación artística de José.
Al cumplir los once años, su familia se establecería en Gijón, ciudad en la que estudiaría Formación Profesional, aunque no llegó a acabar estos estudios. Abrió un taller de mecanización y calderería y posteriormente se hizo constructor inmobiliario, pero lo que desde siempre viene moviendo las fibras de su alma es el teatro.
A los 14 años ya formaba parte de un grupo escénico de Revillagigedo que interpretaba piezas de Pachín de Melás, asistía a todas las representaciones de la Compañía Asturiana de Comedias. Un día, leyó en un periódico una entrevista a Rosario Trabanco. En el reportaje se decía incluso el domicilio de la gran actriz cómica, y allí se presentó Fuertes sin pensárselo dos veces.
- "¿Qué quiés, Pitín?", le dijo la Trabanco, con cordialidad.
- “Hacer teatro”, respondió él, con firmeza y concisión.
A partir de ahí empezaron a darle algún papel, para que se fuese fogueando poco a poco.
El actor y barítono gijonés Antonio Medio (1911-1977), en los años 60 del siglo XX, creó en Asturias una compañía y llamó a José Fuertes para formar parte de ella. Fue una experiencia inolvidable para el joven de Pola de Allande.
Desde aquel momento, no ha dejado de pertenecer a grupos escénicos, como la Compañía Asturiana de Comedias (con la que actuó en el Cinemar de Llanes en los buenos tiempos, con el teatro siempre abarrotado), la Compañía Clara Ferrer, La Cruz de Ceares y La Páxara Pinta (en estas tres últimas como director y actor). 
Solidario, detallista y generoso, José Fuertes es una persona muy querida. Medio siglo después de dejar la escuela primaria de Pola de Allande, en la que había dado sus primeros pasos como actor, le llegó la noticia de que su querida maestra Pilar García Albuerne estaba en una residencia de ancianos de Oviedo. Fuertes preparó enseguida una función de teatro costumbrista en el geriátrico, a modo de homenaje, y su actuación de aquella tarde, cargada de emociones, fue una de las mejores de toda su carrera.

Higinio del Río Pérez


DOS PELÍCULAS RODADAS EN LLANES: "PORQUE TE VI LLORAR" Y "PASIONES ROTAS"




OPINIÓN                                                               

 Cine imprescindible


HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Una mañana de finales de julio de 1940, el realizador cinematográfico Juan de Orduña (“Agustina de Aragón”, “Locura de amor”, “El último cuplé”, etcétera) picó en la puerta de la casa de Pedro “el Sordu” y Aurora Bernot, en Llanes. Acababa de llegar a la villa de Ángel de la Moría para rodar un drama romántico -su segunda película como director- y acudía a aquella casina del Barriu a pedir permiso al matrimonio para instalar las cámaras y rodar desde allí una toma del puerto. Pedro y Aurora, que eran la bondad personificada, no pusieron ninguna pega, y Orduña ordenó a sus colaboradores meter los bártulos, mientras él se asomaba al paisaje que ofrecía la terraza. Era tal y como lo había imaginado. El patio de la casa de “El Sordu” era, talmente, la cubierta de un barco varado en el vértice mismo de la zona portuaria.

Desde aquel enclave, la cámara de Orduña pudo obtener un barrido de izquierda a derecha inmejorable. El muelle, la dársena, la Peña Redonda, el Sablín y Cimadevilla formaban la perspectiva buscada para los créditos de la presentación. La película, primer gran largometraje que se rodó en la patria llanisca, se titulaba “Porque te vi llorar” y tenía como protagonistas a los hermanos Luis y Pastora Peña. El argumento, basado en una novela de Jaime de Salas Merlé, es un melodrama ajustado a la óptica de los vencedores de la Guerra Civil: el estallido del conflicto sorprende a una familia de derechas en pleno veraneo; irrumpe con nocturnidad una camioneta cargada de milicianos; la hija resulta violada y su novio, asesinado. La muchacha, que quedaría embarazada y sin futuro aparente, verá aparecer luego al mocín redentor, y colorín colorado. Esta película, estrenada en 1941 en el Palacio de la Prensa, en Madrid (dicen que la cola del público llegaba hasta la plaza de España), se ha convertido en un título clásico del cine español.
Años después (1994), la filmografía llanisca -que no es un invento de ahora, sino que tiene una tradición muy larga, desde 1917- incorporaría a su abundante colección otra película romántica que tiene también la matanza fraticida como telón de fondo. Me refiero a la producción “Pasiones rotas” (su título original, “Talk of angels”), dirigida por el inglés Nick Hamm. Una buena historia construida desde la perspectiva de los perdedores y situada en 1936: una joven institutriz irlandesa llega a una mansión para educar a las hijas de una familia de la alta sociedad, y será testigo de los prolegómenos de la guerra de España.
Ambas películas se complementan. Son, formalmente, una síntesis del concepto de maniqueísmo. En un caso, los malos son los rojos; en el otro, los fascistas. Para los llaniscos, “Porque te vi llorar” tiene una importancia capital, porque nos permite introducirnos en el túnel del tiempo y ver cómo era la fisonomía urbana de aquel Llanes surgido de la conflagración. “Pasiones rotas”, por su parte, con su tono asépticamente británico, con la elegante música de Trevor Jones y con el concurso de artistas muy notables, como la bellísima Polly Walker y Frances McDormand (ganadora del Oscar a la mejor actriz por su participación en “Fargo”), es el único retrato cinematográfico que queda del palacio de los Altares, reflejado en la cinta con todo detalle, tanto en interiores como en exteriores. Aquel edificio isabelino, que se levantaba en Pancar, sería incendiado siete años después de que se rodara allí la ópera prima de Hamm.
Durante el verano, estas dos películas -imprescindibles en el acervo y en la memoria de los llaniscos- se proyectaron al aire libre en Hontoria, Barro, Parres y Llanes y constituyeron uno de los éxitos incuestionables del “Verano Cultural 2008” del Ayuntamiento.


(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el jueves 2 de octubre de 2008)