domingo, 3 de septiembre de 2023

RODOBALDO RUISÁNCHEZ, UN SACERDOTE LLANISCO PREDICANDO EN EL DESIERTO

 



OPINIÓN                                           


Un cura predicando en el desierto


Rodobaldo Ruisánchez, fallecido en abril, dejó un gran archivo personal sobre el Llanes del siglo XX 



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

A Rodobaldo Ruisánchez Blanco, nacido en Sagua la Grande, Cuba, en 1928, la guerra le pilló en Llanes con ocho años de edad. Jugaba a las canicas en el Paseo, miraba de reojo la alterada cotidianidad con los ojos muy abiertos y se le iban quedando en la retina imágenes sueltas. No era raro ver cruzar por allí, camino de las oficinas del Frente Popular ubicadas en la casa de Victorero, al médico socialista José de la Vega Thaliny, organizador de los hospitales de sangre en los requisados palacios de Santa Engracia, Partarrío y Los Altares:

“A varios críos de las escuelas públicas nos convocó una vez Thaliny en su casa de la Avenida de la Paz y nos entregó huchas, con el encargo de que fuéramos a pedir por la calle donativos para el Socorro Rojo Internacional”.

Doce o catorce años después de aquellas vivencias, Rodobaldo se haría sacerdote en el seminario de Oviedo y teólogo en la Universidad Pontificia de Salamanca, y ejercería sus primeras misiones pastorales en Mieres (años 50), Oviedo (parroquia de San Juan el Real) y Salas. Se trasladaría a Argentina a través de la Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), y allí transcurrió la mitad de su vida. Fue capellán castrense en Buenos Aires, conoció a Jorge Bergoglio (el actual Papa Francisco) y colaboró en la diócesis de San Rafael, provincia de Mendoza, con Raúl Primatesta, el arzobispo al que asociaciones de derechos humanos habrían de vincular después con la dictadura militar argentina (1976-1983).

Tras regresar definitivamente a Llanes en 2013, cumpliría en la parroquia el trabajo de un disciplinado cura de refuerzo. Al igual que Kant en Königsberg, transitaba puntualmente por la rutina, siempre con LA NUEVA ESPAÑA bajo el brazo y un puro entre los labios, y decía tener “tres banderas”, en alusión a los países que marcaron su vida: Cuba, España y Argentina.

Era un erudito. Publicaba libros, escribía artículos en EL ORIENTE DE ASTURIAS y hacía aportaciones en el campo de la música, a la que se sentía atraído desde la niñez por influencia de Marino Soria, el fundador de la Schola Cantorum. Compuso piezas en colaboración con el musicólogo Ramón Sobrino Sánchez y con Luis Díaz García, el párroco, y participó en la grabación de la sublime “Misa Llanisca” en 2009.  

Fue el biógrafo del eminente internista José Sordo Álvarez (1885-1958), uno de los llaniscos más importantes del pasado siglo, al que dedicó dos libros. En ellos recrea el paisaje de una época y traza el perfil de un médico católico, “maestro en el arte de curar y de cuidar” y pionero de lo que hoy se entiende como medicina integral, volcado en la atención a las familias humildes. Durante la guerra, y pese a estar considerado “de derechas”, Sordo no fue molestado por las autoridades republicanas (ello fue debido, quizás, a la protección que le dispensó Thaliny o al hecho de que había curado de una dolencia a Ramón Gónzalez Peña en el Hotel Victoria). En el relato biográfico se destaca convenientemente que el galeno disponía de laboratorio propio y que había incorporado a su consulta el primer aparato de Rayos X que conoció Llanes.

Con la publicación de esas monografías, sin embargo, Rodobaldo tendría la frustrante sensación de haber predicado en el desierto. Perplejo y resignado, la tuvo al menos dos veces: en 2018, en la entrega del título de Hijo Predilecto de Llanes al médico Ramón Sobrino de la Vega, oyó decir alegremente al presentador del acto que el homenajeado había sido el primero que instaló los rayos X en el concejo; y en 2022, cuando falleció el doctor Sobrino, vería reproducido el enquistado desliz en una nota necrológica del Ayuntamiento.

Rodobaldo nos dejó el 9 de abril. Un desordenado universo de libros de ediciones agotadas, cartas, notas, recortes de prensa y fotografías permanece en una habitación de su casa. 


(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el jueves 13 de julio de 2023). 




ENLACE CON EL PERIÓDICO






ALEMANES EN ASTURIAS (AÑOS 60)

 

Kurt Kiesinger, con su hija Viola y su nieta.

OPINIÓN                                           


Discretas familias alemanas en Ribadesella


Kurt Kiesinger veraneó en la villa riosellana poco tiempo antes de ser nombrado canciller de su país 



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Hace ahora sesenta años, las familias alemanas Todenhöffer y Kiesinger pasaron juntas quince días de vacaciones en Ribadesella. Los Todenhöffer (Gerhard Kreuzwendedich Todenhöffer, de cincuenta años, su esposa y dos hijos) ya conocían Asturias, pues el patriarca de la familia, ejecutivo de la empresa C. Baresel Bau-AG, había participado aquí en la construcción de importantes obras hidráulicas, una de ellas en Miranda. Los Kiesinger (el abogado Kurt Georg Kiesinger, de cincuenta y nueve años de edad, su esposa, Marie-Luise Schneider, de cincuenta y cinco, y uno de los dos hijos del matrimonio, Peter, de veintiuno) visitaban nuestra región por primera vez, si bien el joven Peter ya había veraneado en tierras asturianas el año anterior, 1962, en compañía de los Todenhöffer.

En 1969, Gerhard Todenhöffer comentaría en Llanes que los Kiesinger “en ninguna otra parte se sintieron tan a gusto como en Asturias”. Los veranos de entonces transcurrían plácidos. Playas escasamente pobladas. Pocos coches. Veraneantes tranquilos. Kiesinger hizo una excursión a Covadonga y visitó la catedral de Oviedo. Parecía uno más disfrutando de Ribadesella con los suyos, pero en modo alguno era un turista corriente. La Alemania en reconstrucción sostenía la frontera de Occidente en plena ‘guerra fría’, y aquel gigantón se contaba entre los nuevos líderes de la política germana. Militaba en la Unión Cristiano Demócrata (CDU), el partido fundado por Adenauer en 1949, y había sido diputado en el Bundestag (la cámara baja de la República Federal de Alemania). Cuando en 1963 llegó a la villa de Agustín Argüelles ostentaba la presidencia del Bundesrat (la cámara alta) y la del estado federado de Baden-Württemberg. Se alojó en el exquisito Gran Hotel del Sella, y allí recibiría la visita relámpago del ministro español de Información y Turismo, Manuel Fraga.

La carrera del político alcanzó su cenit no mucho tiempo después. En diciembre de 1966 fue nombrado canciller, sucediendo al economista Ludwig Erhard (al que sustituiría igualmente en la presidencia del partido demócrata cristiano). En el marco de una histórica coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD), gobernó junto a Willy Brandt, que fue su vicecanciller y jefe de la diplomacia. En las elecciones de septiembre de 1969 la CDU siguió siendo el partido más votado, pese a lo cual obtuvo dos escaños menos que el SPD. El socialdemócrata Brandt, coaligado con los liberales (FDP), tomaría el relevo en la Cancillería.  

En todo ese tiempo, Kurt Kiesinger se sintió señalado por su pasado. Había militado en el Partido Nacional Socialista (NSDAP) y formado parte, entre 1940 y1945, del departamento de radiodifusión del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ribbentrop (un puesto que consiguió por mediación de su amigo Todenhöffer). Tras la derrota del Tercer Reich, fue detenido por los norteamericanos y sometido a un tribunal de desnazificación, sin que se encontraran en él indicios de delito. El futuro, sin embargo, habría de reservarle una campaña de furiosos y persistentes ataques a su persona en la prensa, especialmente por parte de la activista berlinesa Beate Klarsfeld, esposa de un judío francés superviviente de la persecución nazi.

Gerhard Todenhöffer, por su parte, arrastraba un pasado no menos comprometido: afiliado también al NSDAP, había sido en Marburgo dirigente de la Unión Nacionalsocialista de Estudiantes Alemanes, perteneció a las SA (las divisiones paramilitares de los ‘camisas pardas’) y llegó a tener contactos con Martin Bormann, el secretario privado de Hitler. 


(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 2 de agosto de 2023).