OPINIÓN
El prójimo como curiosidad
El hispanista norteamericano Lee Fontanella y su análisis del tipismo en la fotografía
HIGINIO DEL RÍO PÉREZ
Para explicar la mirada de Baltasar Cue Fernández y la respetuosa naturalidad con la que quedaron retratados sus personajes populares, Lee Fontanella (Connecticut, 1941) ha construido un relato enciclopédico, podríase decir. Este hispanista norteamericano, que acudió a la Casa de Cultura de Llanes para dar una conferencia en el centenario de la muerte del fotógrafo llanisco, ha echado mano de variados resortes y argumentos para abordar el concepto del tipismo (no sólo en la fotografía) y el estudio de los tipos humanos en el ámbito del pensamiento occidental. Desde la literatura, la antropología, la sociología, la filosofía, la psicología e, incluso, la “crónica negra”, se apoyó en referentes dispares y complementarios. Cuatro de ellos fueron el griego Teofrasto (discípulo de Aristóteles, que en el siglo IV antes de Cristo representó los primeros intentos de llevar el tipismo a la literatura y de clasificar los diversos caracteres humanos, traducido y retomado en los siglos XVI y XVII), Francis Bacon, Freud y el fotógrafo Joaquín Hernández de Tejada, autor en 1880 de una serie de retratos a bandoleros y criminales, como herramienta de la policía, por encargo del gobernador civil de Córdoba Julián Antero de Zugasti.
Todo ello para focalizar el interés primario en el prójimo y para situar a Cue en la cumbre de la originalidad, pues nadie antes que el llanisco había inmortalizado a seres cercanos, pero marginales, tal cual eran (y viéndolos como individuos más que como tipos). Cue, que abrió así un nuevo camino a la fotografía, manejó el poder de la cámara para pasar de la abstracción a la concreción, y supo ver más allá de la imagen y transmitir una multidimensionalidad, que en el caso de sus retratos de músicos (Torna, Juan de Andrín o el ciego de la zanfona) hace que nos parezca oír la música y la voz de los copleros.
Fontanella ha sido catedrático de la Universidad de Texas en Austin y profesor de literatura, cultura española e historia de la fotografía en la Universidad de Worcester (Massachusetts). Todos los años viene a España, invitado a pronunciar lecciones magistrales o a comisariar exposiciones, y en 1981 publicó su libro más conocido: “La historia de la fotografía en España desde sus orígenes hasta 1900” , prologado por Julio Caro Baroja, en el que dedica varias páginas a Baltasar Cue y a la fotografía en Llanes.
Este norteamericano hijo de italianos, que vivió en Madrid durante los años de la “movida madrileña”, tradujo al inglés un libro de Benito Bermejo sobre Francisco Boix, el fotógrafo de Mauthausen, y es autor de la investigación sobre un asesino en serie y caníbal que aterrorizó Nueva York en los años 20 y 30: Albert Fish, conocido como “H. H.”, ejecutado en la silla eléctrica en 1936. Fontanella llegó a entrevistarse con el abogado defensor del monstruo, un nonagenario que aún se mantenía en activo. Una productora cinematográfica le encargó convertir aquel trabajo en el guión de una película. Esta experiencia, sin embargo, le dejaría completamente desilusionado, porque le cambiaron el título y contrataron a un guionista de refuerzo que introdujo cambios en el texto y añadió nuevos personajes. La película, dirigida por Scott L. Flynn, se estrenaría en 2007 en Montreal con el título “The Gray Man”.
Lee Fontanella es tan enciclopédico como la disertación que ofreció en Llanes. En 1966 fue alumno de Enrique Tierno Galván en la Universidad de Princeton, cuando llevaba ya entonces cinco años sumergido en el estudio de la cultura española. El profesor Tierno, al que veía pasear en solitario por las interminables rectas de la Nassau Street y la Washington Road (en recorridos similares a los que había hecho Albert Einstein en los años 30), acabó de convertirle en el hispanista sin retorno que es hoy.
(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el sábado 22 de septiembre de 2018).

