jueves, 27 de agosto de 2026

UNIVERSIDAD DE MARYLAND: 25 VERANOS EN LLANES

 

El profesor Naharro-Calderón, en una imagen obtenida por video-conferencia durante el curso de verano de 2021. (Foto: H. del Río).


José María Naharro-Calderón, artífice de un curso pionero sobre el estudio de la memoria histórica 



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ


El curso de verano “Diásporas y Fronteras”, que dirige el catedrático de Literatura Española, Culturas Ibéricas y Estudios del Exilio en la Universidad de Maryland (EE. UU.) José María Naharro-Calderón (Madrid, 1953), alcanza este año en Llanes su vigésimo quinta edición, del 26 al 28 de agosto. La iniciativa académica, pionera en Asturias, tiene como objeto de estudio los fenómenos de los exilios, migraciones y desplazamientos masivos de población que marcan la historia de la humanidad. 

Los programas preparados cada año por Naharro configuran un denso corpus documental y testimonial (a partir, en muchos casos, de trabajos inéditos) con aportaciones de investigadores, profesores universitarios y supervivientes del torbellino eterno de la historia. La derrota del bando republicano; la partida y el desarraigo; la memoria del cine y de los trenes; la guerrilla y el maquis; los niños de la guerra; México, como país de exilio; itinerarios vitales en la Segunda Guerra Mundial; campos de concentración; la literatura, la singladura de las artes, el deporte y otros temas cualesquiera derivados del inagotable caudal de la Guerra Civil han dado contenido a un foro singular para la reflexión y el debate. Todo ello tratado multidisciplinarmente.  

Naharro, celoriano de adopción y de corazón, tiene en Celorio su segunda residencia y aquí están escritas muchas páginas de su crónica familiar. La relación con la localidad llanisca viene de lejos. Su abuelo paterno, el abogado madrileño Isidro Naharro Pérez (1861-1935), fue uno de los primeros veraneantes desde 1912. Pertenecía a la logia Condorcet 13 y era director de la Escuela Politécnica Matritense de Estudios Superiores, en la que impartía clases el alto dirigente socialista (y masón, igualmente) Luis Jiménez de Asúa. A instancias de Isidro Naharro, pasaría una breve temporada de descanso en una fonda de Celorio el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, en compañía de Julián Besteiro y Fernando de los Ríos. Se conserva una fotografía del ilustre trío, hecha por el director de la Politécnica Matritense durante aquella estancia, en 1921.

Con Celorio seguiría manteniendo estrechos vínculos el primogénito del abogado madrileño, José María Naharro Mora, señalado en su día (1945) como “rojo” por el periodista falangista Sabino Alonso Fueyo, asiduo veraneante en Palombina. Catedrático de Hacienda Pública y Economía Política en las Universidades de Murcia, Valencia y Madrid, Naharro Mora fue maestro de destacados economistas y políticos. Dos de sus antiguos discípulos, Fabiá Estapé y Ramón Tamames, participaron como ponentes, muchos años después, en el curso “Diásporas y Fronteras” de su hijo.

Una cuarta generación de la familia está representada por la soprano Anaïs Naharro-Murphy, formada en el Conservatorio Peabody, de la Universidad J. Hopkins de Baltimore, e hija de José María Naharro-Calderón. Dentro del curso estival de Llanes, Anaïs suele dar recitales de música del exilio republicano de 1939, en colaboración con el músico y compositor gijonés Carlos José Martínez Fernández. 


(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el martes 25 de agosto de 2026). 





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domingo, 2 de agosto de 2026

BALTASAR CUE FERNÁNDEZ (1856-1918): TIPISMO Y CLAVES EN SU OBRA FOTOGRÁFICA

 


OPINIÓN

El prójimo como curiosidad


El hispanista norteamericano Lee Fontanella y su análisis del tipismo en la fotografía


HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Para explicar la mirada de Baltasar Cue Fernández y la respetuosa naturalidad con la que quedaron retratados sus personajes populares, Lee Fontanella (Connecticut, 1941) ha construido un relato enciclopédico, podríase decir. Este hispanista norteamericano, que acudió a la Casa de Cultura de Llanes para dar una conferencia en el centenario de la muerte del fotógrafo llanisco, ha echado mano de variados resortes y argumentos para abordar el concepto del tipismo (no sólo en la fotografía) y el estudio de los tipos humanos en el ámbito del pensamiento occidental. Desde la literatura, la antropología, la sociología, la filosofía, la psicología e, incluso, la “crónica negra”, se apoyó en referentes dispares y complementarios. Cuatro de ellos fueron el griego Teofrasto (discípulo de Aristóteles, que en el siglo IV antes de Cristo representó los primeros intentos de llevar el tipismo a la literatura y de clasificar los diversos caracteres humanos, traducido y retomado en los siglos XVI y XVII), Francis Bacon, Freud y el fotógrafo Joaquín Hernández de Tejada, autor en 1880 de una serie de retratos a bandoleros y criminales, como herramienta de la policía, por encargo del gobernador civil de Córdoba Julián Antero de Zugasti.  

Todo ello para focalizar el interés primario en el prójimo y para situar a Cue en la cumbre de la originalidad, pues nadie antes que el llanisco había inmortalizado a seres cercanos, pero marginales, tal cual eran (y viéndolos como individuos más que como tipos). Cue, que abrió así un nuevo camino a la fotografía, manejó el poder de la cámara para pasar de la abstracción a la concreción, y supo ver más allá de la imagen y transmitir una multidimensionalidad, que en el caso de sus retratos de músicos (Torna, Juan de Andrín o el ciego de la zanfona) hace que nos parezca oír la música y la voz de los copleros
Fontanella ha sido catedrático de la Universidad de Texas en Austin y profesor de literatura, cultura española e historia de la fotografía en la Universidad de Worcester (Massachusetts). Todos los años viene a España, invitado a pronunciar lecciones magistrales o a comisariar exposiciones, y en 1981 publicó su libro más conocido: “La historia de la fotografía en España desde sus orígenes hasta 1900”, prologado por Julio Caro Baroja, en el que dedica varias páginas a Baltasar Cue y a la fotografía en Llanes.
Este norteamericano hijo de italianos, que vivió en Madrid durante los años de la “movida madrileña”, tradujo al inglés un libro de Benito Bermejo sobre Francisco Boix, el fotógrafo de Mauthausen, y es autor de la investigación sobre un asesino en serie y caníbal que aterrorizó Nueva York en los años 20 y 30: Albert Fish, conocido como “H. H.”, ejecutado en la silla eléctrica en 1936. Fontanella llegó a entrevistarse con el abogado defensor del monstruo, un nonagenario que aún se mantenía en activo. Una productora cinematográfica le encargó convertir aquel trabajo en el guión de una película. Esta experiencia, sin embargo, le dejaría completamente desilusionado, porque le cambiaron el título y contrataron a un guionista de refuerzo que introdujo cambios en el texto y añadió nuevos personajes. La película, dirigida por Scott L. Flynn, se estrenaría en 2007 en Montreal con el título “The Gray Man”. 
Lee Fontanella es tan enciclopédico como la disertación que ofreció en Llanes. En 1966 fue alumno de Enrique Tierno Galván en la Universidad de Princeton, cuando llevaba ya entonces cinco años sumergido en el estudio de la cultura española. El profesor Tierno, al que veía pasear en solitario por las interminables rectas de la Nassau Street y la Washington Road (en recorridos similares a los que había hecho Albert Einstein en los años 30), acabó de convertirle en el hispanista sin retorno que es hoy.

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el sábado 22 de septiembre de 2018).