domingo, 17 de marzo de 2019

PILAR MONTALBÁN PEÑA: TEATRO EN EL LLANES DE LOS AÑOS 20

Pilar Montalbán
(Archivo de Higinio del Río). 

OPINIÓN                                                               

 ¡Mucha doña Inés!

Pilar Montalbán, una actriz llanisca en el olvido



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

La vida de Pilar Montalbán Peña (1905-2000) parecía destinada a moverse entre bambalinas, y la de su padre también, en cierto modo. León Montalbán Cuadrillero, un viajante vallisoletano asentado en Llanes a finales del siglo XIX, formó con el industrial Eladio Bengoa una sociedad que impulsó la modernidad local en muchos frentes. A ambos debemos la construcción en 1924 del majestuoso Teatro Benavente, obra del arquitecto santanderino Deogracias Mariano Lastra López (1889-1955), que habría de presidir la vida social y el ocio de los llaniscos durante treinta y nueve años.

En 1901, después de casarse con Mercedes Peña López, Montalbán abrió en la planta baja de la casa de Quirós (donde están los “Almacenes Covadonga”) una mercería y juguetería que nada tenía que envidiar a los comercios similares de Oviedo. Tendrían ocho hijos, y Pilar sería la tercera.
Menuda y con remango, empezaría a sentir la fascinación por el teatro en el colegio de las hermanas Mantilla, disfrazada de ángel o de heroína, en las representaciones de fin de curso de las párvulas. Con las Mantilla cursaría, como alumna por libre, los estudios de Magisterio, aunque no ejercería de maestra hasta después de la guerra.
Como figura central del cuadro artístico del Bando de San Roque, Pilar actuaba en el Benavente en todas las veladas teatrales. Ella y sus amigas eran unas adelantadas, unas pioneras, y causaron asombro al ser las primeras mujeres que entraban en una cafetería sin compañía de caballeros, algo nunca visto. En 1927 triunfaría en el Teatro Principal de Torrelavega, encarnando al personaje femenino icónico del Tenorio, y la crítica no escatimó elogios: “La señorita Pilar Montalbán hizo una doña Inés ideal. Emocionó al respetable con sus gestos de humilde religiosa y dijo todo el verso igual que la artista más afamada. Sentía la pasión muy de cerca, y por eso triunfó en toda la línea. ¡Fue mucha doña Inés!”
Vino la Guerra Civil. León Montalbán ya había fallecido cinco años atrás. El comercio de la familia, muy significada políticamente, era saqueado día tras día. Tuvieron que abandonarlo. Era frecuente que a horas intempestivas llamaran a la puerta de su casa, en el piso de arriba, gentes que iban a buscar mantas y cobertores en nombre de la República. A Pilar la detuvieron. Estuvo presa en distintos lugares: la casa de Pellico, en el Cotiellu; la de doña Nieves Posada Herrera, junto a la iglesia parroquial; un chalet de San Antón; y la cárcel del Ayuntamiento. Como las demás derechistas apresadas, tenía que atender a los heridos en los edificios convertidos en hospitales, como el palacete de Sinforiano Dosal, fregar suelos y servir el rancho a los milicianos en el comedor del antiguo Convento de la Encarnación.
Mercedes Peña y sus hijos reabrieron su comercio tras la entrada de las tropas de Franco, y lo abastecieron de los pocos artículos que habían conseguido ocultar al control del Comité republicano, mas al poco tiempo decidieron traspasarlo. Pilar trabajaría como maestra interina hasta que, a principios de los años cincuenta, puso por su cuenta junto a la Capilla de San Roque una escuela particular (el Colegio de Nuestra Señora del Pilar), que primero fue mixto, y luego sólo de niñas.

Jubilada en 1973, nunca dejó de sentir el gusanillo del teatro. El pedigrí escénico estuvo siempre con ella, inalterado: en cada conversación con su hermano Manolo, que había sido taquillero del Benavente cuando actuaban allí compañías tan renombradas como la de Raquel Meller; en las noticias que llegaban desde Estados Unidos de un primo segundo suyo, el actor Ricardo Montalbán, toda una celebridad en Hollywood; y en los recortes de periódicos cántabros de 1927, guardados en un sobre, que hablaban del mayor éxito de la carrera de Pilar. 

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el sábado 9 de marzo de 2019)

Periódicos de Santander que recogieron el éxito
de Pilar Montalbán en Torrelavega (1927).
(Archivo de Higinio del Río).
El Teatro Benavente.
Artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA
el sábado 9 de marzo de 2019.

viernes, 8 de marzo de 2019

JOSÉ FUERTES ÁLVAREZ, ACTOR CÓMICO ASTURIANO

(Foto: H. del Río)


UNA FIGURA DEL TEATRO COSTUMBRISTA

A lo largo de los últimos veintinueve años, José Fuertes Álvarez (Pola de Allande, Asturias, 1944) ha venido actuando en distintas localidades del concejo llanisco, como Vibaño, San Roque del Acebal, Porrúa, Cue, Andrín, Naves, Pendueles, Hontoria, Nueva y Posada, dentro de los programas teatrales de la Casa Municipal de Cultura de Llanes. Es un renombrado actor del teatro aficionado asturiano con raíces familiares en Rales, por parte de padre. 

Hijo de Francisco Fuertes y de Celia Álvarez, labradores del occidente asturiano, José está vinculado a la actividad teatral desde que tenía seis años de edad. Había empezado, en realidad, en la escuela de su pueblo, cuya maestra, Pilar García Albuerne, favoreció en todo lo que pudo la vocación artística de José.
Al cumplir los once años, su familia se establecería en Gijón, ciudad en la que estudiaría Formación Profesional, aunque no llegó a acabar estos estudios. Abrió un taller de mecanización y calderería y posteriormente se hizo constructor inmobiliario, pero lo que desde siempre viene moviendo las fibras de su alma es el teatro.
A los 14 años ya formaba parte de un grupo escénico de Revillagigedo que interpretaba piezas de Pachín de Melás, asistía a todas las representaciones de la Compañía Asturiana de Comedias. Un día, leyó en un periódico una entrevista a Rosario Trabanco. En el reportaje se decía incluso el domicilio de la gran actriz cómica, y allí se presentó Fuertes sin pensárselo dos veces.
- "¿Qué quiés, Pitín?", le dijo la Trabanco, con cordialidad.
- “Hacer teatro”, respondió él, con firmeza y concisión.
A partir de ahí empezaron a darle algún papel, para que se fuese fogueando poco a poco.
El actor y barítono gijonés Antonio Medio (1911-1977), en los años 60 del siglo XX, creó en Asturias una compañía y llamó a José Fuertes para formar parte de ella. Fue una experiencia inolvidable para el joven de Pola de Allande.
Desde aquel momento, no ha dejado de pertenecer a grupos escénicos, como la Compañía Asturiana de Comedias (con la que actuó en el Cinemar de Llanes en los buenos tiempos, con el teatro siempre abarrotado), la Compañía Clara Ferrer, La Cruz de Ceares y La Páxara Pinta (en estas tres últimas como director y actor). 
Solidario, detallista y generoso, José Fuertes es una persona muy querida. Medio siglo después de dejar la escuela primaria de Pola de Allande, en la que había dado sus primeros pasos como actor, le llegó la noticia de que su querida maestra Pilar García Albuerne estaba en una residencia de ancianos de Oviedo. Fuertes preparó enseguida una función de teatro costumbrista en el geriátrico, a modo de homenaje, y su actuación de aquella tarde, cargada de emociones, fue una de las mejores de toda su carrera.

Higinio del Río Pérez


DOS PELÍCULAS RODADAS EN LLANES: "PORQUE TE VI LLORAR" Y "PASIONES ROTAS"




OPINIÓN                                                               

 Cine imprescindible


HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Una mañana de finales de julio de 1940, el realizador cinematográfico Juan de Orduña (“Agustina de Aragón”, “Locura de amor”, “El último cuplé”, etcétera) picó en la puerta de la casa de Pedro “el Sordu” y Aurora Bernot, en Llanes. Acababa de llegar a la villa de Ángel de la Moría para rodar un drama romántico -su segunda película como director- y acudía a aquella casina del Barriu a pedir permiso al matrimonio para instalar las cámaras y rodar desde allí una toma del puerto. Pedro y Aurora, que eran la bondad personificada, no pusieron ninguna pega, y Orduña ordenó a sus colaboradores meter los bártulos, mientras él se asomaba al paisaje que ofrecía la terraza. Era tal y como lo había imaginado. El patio de la casa de “El Sordu” era, talmente, la cubierta de un barco varado en el vértice mismo de la zona portuaria.

Desde aquel enclave, la cámara de Orduña pudo obtener un barrido de izquierda a derecha inmejorable. El muelle, la dársena, la Peña Redonda, el Sablín y Cimadevilla formaban la perspectiva buscada para los créditos de la presentación. La película, primer gran largometraje que se rodó en la patria llanisca, se titulaba “Porque te vi llorar” y tenía como protagonistas a los hermanos Luis y Pastora Peña. El argumento, basado en una novela de Jaime de Salas Merlé, es un melodrama ajustado a la óptica de los vencedores de la Guerra Civil: el estallido del conflicto sorprende a una familia de derechas en pleno veraneo; irrumpe con nocturnidad una camioneta cargada de milicianos; la hija resulta violada y su novio, asesinado. La muchacha, que quedaría embarazada y sin futuro aparente, verá aparecer luego al mocín redentor, y colorín colorado. Esta película, estrenada en 1941 en el Palacio de la Prensa, en Madrid (dicen que la cola del público llegaba hasta la plaza de España), se ha convertido en un título clásico del cine español.
Años después (1994), la filmografía llanisca -que no es un invento de ahora, sino que tiene una tradición muy larga, desde 1917- incorporaría a su abundante colección otra película romántica que tiene también la matanza fraticida como telón de fondo. Me refiero a la producción “Pasiones rotas” (su título original, “Talk of angels”), dirigida por el inglés Nick Hamm. Una buena historia construida desde la perspectiva de los perdedores y situada en 1936: una joven institutriz irlandesa llega a una mansión para educar a las hijas de una familia de la alta sociedad, y será testigo de los prolegómenos de la guerra de España.
Ambas películas se complementan. Son, formalmente, una síntesis del concepto de maniqueísmo. En un caso, los malos son los rojos; en el otro, los fascistas. Para los llaniscos, “Porque te vi llorar” tiene una importancia capital, porque nos permite introducirnos en el túnel del tiempo y ver cómo era la fisonomía urbana de aquel Llanes surgido de la conflagración. “Pasiones rotas”, por su parte, con su tono asépticamente británico, con la elegante música de Trevor Jones y con el concurso de artistas muy notables, como la bellísima Polly Walker y Frances McDormand (ganadora del Oscar a la mejor actriz por su participación en “Fargo”), es el único retrato cinematográfico que queda del palacio de los Altares, reflejado en la cinta con todo detalle, tanto en interiores como en exteriores. Aquel edificio isabelino, que se levantaba en Pancar, sería incendiado siete años después de que se rodara allí la ópera prima de Hamm.
Durante el verano, estas dos películas -imprescindibles en el acervo y en la memoria de los llaniscos- se proyectaron al aire libre en Hontoria, Barro, Parres y Llanes y constituyeron uno de los éxitos incuestionables del “Verano Cultural 2008” del Ayuntamiento.


(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el jueves 2 de octubre de 2008)


miércoles, 27 de febrero de 2019

ADOLFO CAMILO DÍAZ: "PAÍS"

Adolfo Camilo, en el hotel Begoña de Gijón,
el miércoles 12 de febrero de 2020.
(Foto: H. del Río).

La Compañía “Teatro Casona”, con un elenco formado aquella vez por Xuan Coll, Isabel Freira, Carmen Gloria García, Cristina Bravo, Andrés Presumido y Aique, ofreció en Llanes, el 13 de abril de 2011, dentro de las actividades del Día del Libro, la obra satírica “País”, escrita por Adolfo Camilo Díaz. 
La representación tuvo lugar en el salón del Instituto de Educación Secundaria, a las 12:30 horas, y formó parte del Circuito de las Artes Escénicas del Principado de Asturias. Asistieron a ella 200 alumnos del centro educativo llanisco.
“País” fue la primera obra -y hasta ahora la única- de Adolfo Camilo que se representaba en la villa de Ángel de la Moría. Una historia de desamor, “la crónica de un derrumbe emocional, sentimental, ideológico y territorial”, en palabras de ACD. Inspirada en la realidad asturiana, “País” habla de los telediarios, como espejo de la realidad, y del paisaje y el paisanaje de las Cuencas Mineras, contemplado todo ello entre el esperpento y el hiperrealismo.

Adolfo Camilo Díaz López forma parte de un selecto grupo de directores de casas municipales de cultura que están dejando honda huella en la senda de la gestión cultural. Jaime Luis Martín, José Paz, Julia Franco, Ramón Quirós, Ismael González Arias o Adolfo Camilo llevan décadas en la brecha. En realidad, están ahí desde los primeros momentos en los que los Ayuntamientos democráticos asumieron la tarea de la promoción y de la difusión cultural como un compromiso y como un servicio público irrenunciables.
Nacido en Caborana, Aller, en 1963, y licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo, lleva publicada una veintena de libros (de narrativa y teatro, sobre todo). Estamos ante un escritor, dramaturgo y gestor cultural que cuenta ya con algunos de los premios más prestigiosos de la literatura asturiana, como el Premio Xosefa de Xovellanos (en dos ocasiones) y el de novela corta de la Academia de la Llingua.
Trabajó como animador cultural en los concejos de Carreño y Corvera y, desde 2004, es director de Cultura del Ayuntamiento de Avilés.
Había fundado en 1979 el grupo de teatro experimental “Güestia”, en el que participó el poeta Xuan Bello, y es autor también de la obra teatral “Psicokiller”.
Con Adolfo Camilo coincidimos en Gijón, hace unos días, en la XXVIII edición de la Feria Europea de Teatro para Niños (FETEN).

Higinio del Río
Miércoles 27 de febrero de 2019


lunes, 25 de febrero de 2019

UN AUTO SACRAMENTAL EN CELORIO, HITO HISTÓRICO PARA LLANES




Dentro del programa conmemorativo del MILENARIO DEL MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE CELORIO, organizado por la Casa Municipal de Cultura de Llanes, la compañía profesional Teatro del Cuervo, que dirige Sergio Gayol, estrenó en la Iglesia de San Salvador de la localidad celoriana, en agosto de 2017, el auto sacramental: "DIÁLOGO ENTRE EL AMOR Y UN VIEJO", de Rodrigo de Cota (1450-1504), en medio de una gran expectación. Hubo un lleno absoluto y la presentación, en medio de un ambiente de penumbra y de cierto sobrecogimiento, corrió a cargo del párroco, Domingo González Álvarez.

La obra fue seleccionada y preparada ex profeso para la conmemoración del milenario del monasterio celoriano.
Escrita en octosílabos, representa una controversia entre dos personajes (una de las muchas disputas en las que abunda la literatura medieval) y el vencimiento del Viejo por el Amor, con el consiguiente descalabro dramático.
El autor, Rodrigo de Cota (Toledo, 1450-1504) vivió en la segunda mitad del siglo XV y fue judío converso. Es conocido por su "Diálogo entre el Amor y un Viejo", pero también se le atribuye el "Diálogo entre el Amor, el viejo y la hermosa". Se le considera también autor de las "Coplas de Mingo Revulgo", de "Las Coplas del Provincial" y del primer acto de la obra cumbre de Fernando de Rojas: "La Celestina".
Los autos sacramentales eran en su origen una representación teatral medieval, tanto de índole religiosa como profana. En la Edad Media recibían también la denominación de misterios o moralidades, sobre todo cuando trataban el tema religioso.
Se nutrían, en general, de episodios bíblicos, misterios de la religión o conflictos de orden moral y teológico y se representaban en los templos o pórticos de las iglesias.
Desde la segunda mitad del siglo XVI empezaron a llamarse autos sacramentales y fueron haciéndose cada vez menos narrativos, intensificando sus contenidos doctrinales y alegóricos, hasta que autores como Pedro Calderón de la Barca les dieron su forma definitiva en el siglo XVII.
Los autos sacramentales fueron prohibidos en 1765.


OPINIÓN                                                               

 Auto sacramental en Celorio

Un espectáculo teatral del siglo XV, en el milenario del Monasterio de San Salvador



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Entre las paredes de la iglesia de Celorio, construidas para un viaje largo en el tiempo, como las de las pirámides de Egipto, se mueve como pez en el agua el párroco, Domingo González Álvarez (Cangas del Nancea, 1947). Con el temple del fogonero de un trasatlántico, este cura caldea sermones sin paja desde una vehemencia contenida y didáctica. Posee carisma y es capaz de mover Roma con Santiago para mantener en buen estado el colosal patrimonio histórico y artístico que custodia desde hace casi treinta años. Don Domingo, que tiene algo de cicerone de museo, es el principal impulsor de la celebración en 2017 de un cumpleaños extraordinario: los mil años del monasterio de San Salvador.
Celorio no es sólo un destino turístico de primer orden. En su litoral se distingue aún, por encima de las playas, una escenografía que empezó a tomar forma en el siglo XII, cuando los esposos don Alfonso Suárez y doña Cristilde fundaron el cenobio benedictino, que, además de cumplir una función religiosa, sería un centro de explotación y producción agraria, y actuaría como factor determinante de integración para la población campesina. El milenario del monasterio ha sido celebrado ahora por el Ayuntamiento llanisco con varios actos culturales. Hubo un ciclo de conciertos (góspel africano, orquestas sinfónicas y de cámara, dúos y solistas), conferencias de profesores de la Universidad de Oviedo (“Celorio en el contexto de la tierra de Aguilar”, por Javier Fernández Conde, y “Arquitectura y arte medieval en torno a San Salvador”, por Isabel Ruiz de la Peña) y una representación teatral dentro de la misma iglesia, debajo de cuyo suelo azulejado, como suele recordar don Domingo, permanecen restos de enterramientos de monjes.
La compañía El Cuervo, que dirige Sergio Gayol, preparó para la ocasión, ex profeso, el “Diálogo entre el Amor y un viejo”, un auto sacramental envuelto en una visualidad y una puesta en escena absolutamente fuera de lo habitual. (Desde luego, no todos los párrocos se habrían atrevido a esto). ¿Cuánto tiempo hacía que no se representaba aquí un auto sacramental? ¿Cuatrocientos años? ¿Trescientos, quizás …? En todo caso siglos, porque estas obras de teatro religioso fueron prohibidas en 1765.
Cara al pasillo central, tres filas a cada lado, se colocaron los bancos al modo del Parlamento inglés, delimitando un espacio rectangular sobre el que se consiguió crear una sugerente atmósfera a base de efectos sincronizados de luces débiles y niebla artificial. Se patentizaba así la carga alegórica de los autos sacramentales, en su momento representados generalmente el día del Corpus en los templos o pórticos de las iglesias, y en los que se barajaban episodios bíblicos y líos de orden moral y teológico.

El “Diálogo”, escrito por el judío converso toledano Rodrigo de Cota (1450-1504), a quien se atribuye la autoría de una parte de La Celestina, desarrolla un pulso dramático entre dos personajes: por un lado, el Amor, representado por una joven, y por otro, un anciano cansado de vivir. En ese cara a cara, la muchacha intentará, con un discurso engañoso, convencer al hombre de que no está acabado y de que aún hay tiempo para enamorarse. El viejo, que se sabe ya fuera de todo eso, intuye la trampa del Amor, esquiva en principio a la muchacha y se resiste a dejarse embaucar, pero acabará sucumbiendo a la seducción, sometido y burlado. Una controvertida dialéctica, la que urde Rodrigo de Cota sobre misterios y moralidades, que sigue hoy igual de vigente que hace mil años.

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el sábado 23 de septiembre de 2017)



lunes, 11 de febrero de 2019

LLANES: REFERENCIAS DE LA REVOLUCIÓN CUBANA

OPINIÓN                                                               

 "El Gallego" y el maestro, mano a mano

Una visita a Llanes del vicepresidente de Cuba, José Ramón Fernández, en 1994



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

El que fuera vicepresidente del Gobierno cubano entre 1978 y 2012, José Ramón Fernández Álvarez, fallecido el 6 de enero de 2019, había visitado Llanes una tarde de octubre de 1994. Llegó tras almorzar en la Quinta Guadalupe de Columbres con Santiago González Romero, director del Archivo de Indianos, y los alcaldes socialistas de Ribadedeva y Llanes, Modesto Bordás Rodríguez y Manuel Esteban Miguel Amieva, respectivamente.

Permaneció aquí un par de horas y durante todo ese tiempo estuvo junto a él Manuel Amieva. Ambos y su séquito se apearon de sendos automóviles junto al Puente y empezaron a recorrer el casco histórico medieval desde la calle Manuel Cue. Les acompañábamos la embajadora de Cuba en España, Rosario Navas Morata -actualmente al frente de la embajada cubana en Estocolmo-, el concejal de Cultura del Ayuntamiento llanisco, Antonio Núñez Martín, los periodistas Ramón Díaz y Ramón Pérez Batalla, tres guardaespaldas y un servidor. A la cabeza de la comitiva, Amieva iba comentando a “El Gallego” (como era conocido en su país el histórico dirigente de la revolución castrista) retazos del pasado de Llanes, y José Ramón Fernández (nacido en Santiago en 1923, hijo de asturianos, militar de carrera con cursos de especialización en Estados Unidos, conspirador contra la dictadura de Batista, destacado luchador en la batalla de Bahía de Cochinos y estrecho colaborador de Fidel Castro) escuchaba atentamente mientras subían por la calle del Llegar.
Amieva, hombre de vasta cultura y buen conocedor de la historia local, empezó hablando de la actividad ballenera, del fuero otorgado por Alfonso IX, de las murallas y de Juan Pariente, el noble que acogió en su casa al príncipe Carlos en 1517, pero en seguida derivó sus explicaciones a terrenos más ligados a la bilateralidad llanisco-cubana. Mencionó primeramente al benefactor Manuel Cue, indiano en La Habana y fundador de las Escuelas Cristianas de La Arquera, con cuyo nombre estaba bautizada la calle por la que íbamos caminando en ese momento; después, ante la Casona de la Magdalena, indicó que ese gran edificio había pertenecido a la familia de Alberto Bayo Giroud, nada menos, el militar hispano-cubano que participó en la Guerra Civil desde el bando republicano y que en los años 50 sería en México el instructor de los guerrilleros -los hermanos Castro y Ché Guevara entre ellos- que preparaban el asalto al poder y que embarcarían en 1956 en el “Granma”. (La Casona nos trae a muchos llaniscos gratos recuerdos de nuestra niñez; allí vivía entonces la popular maestra Pilar Pérez Bayo, llamada “la Cubana”, sobrina de Alberto Bayo y esposa de Julián Gancedo, “Julianón”); en el Sablón, finalmente, el cicerone habló del chalé de Óscar Manzano (que originariamente había pertenecido a la familia Orejas, de Oviedo); lo teníamos enfrente, en la subida a San Pedro, con un mástil en el que ondeaba la bandera de Cuba; Óscar, hijo de Veneranda Manzano (1893-1992), estaba muy relacionado con el régimen castrista (de hecho, en 1995 habría de ser huésped suyo en ese chalé Ramiro Valdés Menéndez, uno de los líderes revolucionarios más carismáticos desde el ataque al Cuartel Moncada en 1953).
El recorrido incluyó una breve visita a la Casa de Cultura, en la que se mostraban las exposiciones “Del Caribe, Cuba” (fotografías del documentalista cubano, realizador de TV y reportero de guerra en Angola Simón Escobar) e “Inquisición y Justicia seglar”.
Manuel Miguel Amieva (Llanes, 1949), alcalde desde 1993 hasta 1999 y maestro de escuela con cuarenta años de servicio, se volvió a encontrar con José Ramón Fernández Álvarez en 1996, esa vez en La Habana. Como en la primera ocasión, Amieva no contó a “El Gallego” que el derrocado dictador Fulgencio Batista había estado en Llanes en 1962, un día en el que apareció de repente y comió con su esposa riñones al Jerez en el Bar del Muelle, regentado por el exquisito hostelero (y antiguo emigrante en Cuba) Agustín Guijarro Junco.

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA de Oviedo el martes 15 de enero de 2019)




jueves, 6 de diciembre de 2018

GIJÓN, SANTANDER Y BILBAO EN LA NUEVA GESTIÓN DE LAS CULTURAS DE PROXIMIDAD


De izquierda a derecha, María Álvarez Álvarez, Humberto Fernández
Iglesias
, Pilar González Lafita y Carlos González Espina,
destacados miembros del equipo de gestores de la
Fundación Municipal de Cultura de Gijón,
en el patio del CCAI. (Foto: H. del Río)

OPINIÓN                                                               

Resiliencias para cuando vienen mal dadas

La colaboración cultural entre ciudades, una opción más allá de la competencia



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

En el actual proceso de refundación del capitalismo la creatividad parece que va ligada claramente a lo económico. Hace ahora un año que Gijón acogió el importante seminario “Resiliencia y resignificación. La transformación de la gestión de las culturas de proximidad”, que giró en torno a las posibilidades de colaboración entre Bilbao, Santander y la propia villa de Jovellanos, y en el que se habló mucho de la creatividad (un mantra para enfrentarse a los problemas) y de la cultura como elemento de desarrollo económico y de regeneración urbana.
Se contempla la cultura como un factor que contribuye a hacer más habitables las urbes y como energía transformadora de sociedades e individuos, y la colaboración que buscan en este campo las tres ciudades (un proyecto denominado “Tan cerca”) se basa en la proximidad geográfica y aspira a una cercanía conceptual en la que se sientan implicados los agentes y las instituciones de las comunidades autónomas respectivas. El objetivo es recomponerse, ponerse en pie, dar entre todos respuestas a la crisis, de modo que el término “resiliencia”, que se refiere a la capacidad de superar circunstancias adversas, viene como anillo al dedo y complementa el concepto de creatividad. Quizá tenga esto algo que ver con el hecho de que el capitalismo (como señaló Arturo Rubio Arostegui, uno de los ponentes) se ha dado cuenta ya de que el conocimiento, los procesos de innovación y los análisis de datos valen más que el petróleo.
 En el seminario de Gijón se barajaron valiosas ideas. Verbigracia, la de la desubicación del Estado en la política cultural. En el caso español, el Estado (que es excesivamente grande para lo local y demasiado pequeño para el mundo globalizado), se arroga un protagonismo y un intervencionismo excesivos, pese a que es en las ciudades donde se registra el porcentaje más alto del gasto público en cultura (en torno a un 55 por ciento, frente al 30 de las comunidades autónomas y el 15 del propio Estado). El Estado, apuntó Alfons Martinell (voz que clama en el desierto, pero imprescindible en cualquier curso de gestión cultural que se precie), debería fomentar que el producto cultural que surge en una comunidad autónoma pueda llegar a otras comunidades. “Hay que inyectar dinero para la circulación, para la colaboración y la interrelación”, insistió.
Otra sugerencia expuesta en el encuentro fue la de la reformulación de la capacidad de mediación del sector público, que deberá ser “más inteligente”, diverso, descentralizado, colaborativo y dispuesto a resignarse a perder el monopolio y a desarrollar nuevos modelos de cooperación público-privada (Félix Manito Lorit).
Se habló también de la cultura como factor de sostenibilidad de las ciudades, como recurso simbólico ante la crisis de la industria en el escenario de la interculturalidad. Las estrategias de la política cultural ven la diversidad como un gran valor para la creatividad (en Barcelona se hablan más de cuatrocientas lenguas; nunca estuvieron tan cerca modos de vida tan dispares), aunque se den conflictos, desigualdad y exclusión social. En los colegios de cualquier capital española el paradigma de la igualdad choca con la realidad de la diversidad cultural, sin que los profesores, que se ven sobrepasados, dispongan de herramientas adecuadas ad hoc.
De la idea de la “ciudad creativa”, en todo caso, se pueden apropiar especuladores y oportunistas de la burbuja inmobiliaria. Al discurso dominante le cuesta renunciar a la “monumentalización” de gigantescos equipamientos culturales (las catedrales del presente), que, en competencia entre unos lugares y otros, quieren ser referencias supramunicipales o suprarregionales, aunque carezcan de base social y no respondan a necesidades reales. 

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA de Oviedo, el sábado 1 de diciembre de 2018)



martes, 13 de noviembre de 2018

KRISTALLNACHT: EL ATAQUE A LOS JUDÍOS DE FÜRTH

Miembros de una familia, minutos después de ser agredidos.


Un testimonio gráfico facilitado por Elisheva Avital

Hace unos días, al cumplirse ochenta años de la Kristallnacht (la “Noche de los Cristales Rotos”), el pogromo organizado en Alemania el 9 de noviembre de 1938 por el régimen de Adolf Hitler, que daría paso al Holocausto, la norteamericana Elisheva Avital puso en twitter una serie de 25 fotografías sobre la agresión sufrida en aquella fecha por familias judías de Fürth, localidad bávara situada a diez kilómetros de Núremberg.

Las fotos -que componen una detallada secuencia de los hechos- las tenía guardadas el padre de Elisheva Avital, quien estuvo destinado como soldado del ejército de los Estados Unidos en Alemania, tras la derrota del nazismo en 1945. Los autores de las instantáneas fueron dos fotógrafos del lugar: Karl Neubauer, cuyo estudio estaba en la calle Grolandstr. de Núremberg, y Fritz Wolkenstörfer, con domicilio entonces en la calle Flurstr. de Fürth.

Elisheva Avital
En la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 (casi seis años después de que Hitler fuera sido nombrado canciller, y dos años y medio después de la celebración de las Olimpiadas de Berlín), un grupo de paramilitares de las SA, acompañado de dos fotógrafos, irrumpe en el barrio judío de Fürth profiriendo gritos. Empiezan a romper los escaparates de los comercios, entran en varias viviendas (entre ellas, la del rabino), humillan y golpean con extrema violencia a numerosas personas, algunas de las cuales se encontraban ya en pijama, a punto de dormir, y exigen las llaves de la sinagoga. Acto seguido, se afanan en destruir con mazas muebles y enseres, abren armarios, sacan libros para amontonarlos y azotan por el suelo vajillas, objetos y todo lo que encuentran… En el interior de la sinagoga, los atacantes cubren con alfombras parcialmente las filas de bancos, rocían todo con bidones de gasolina y prenden fuego… Todo ocurrió en apenas una o dos horas.

En el siglo XVI, Fürth tenía la comunidad judía más grande de Alemania; en el XVII ya funcionaba allí el primer hospital judío de Europa y a principios del XIX casi un cuarto de su población profesaba la religión judía. La sinagoga destruida esa noche databa de 1617.

H. del Río

 
 

 
 
 
 

 
 
 
 
 

 
  

Durante la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 (la denominada “Noche de los Cristales Rotos”, Kristallnacht en alemán), tropas de asalto de las S. A., junto con civiles, perpetraron en la Alemania nazi (que incluía Austria), ataques, saqueos y linchamientos contra ciudadanos judíos, mientras las autoridades alemanas observaban todo sin intervenir. Los jerarcas nacionalsocialistas presentaron los hechos como una reacción espontánea de la población tras el asesinato en París, dos días antes, de Ernst von Rath, secretario de la embajada alemana, por un joven judío polaco.
Estos pogromos, ideados por Joseph Goebbels, dejaron las calles cubiertas de vidrios rotos. Las propiedades judías, incluidos hospitales y escuelas, fueron saqueadas y destruidas por los atacantes. Al menos 91 ciudadanos judíos fueron asesinados y otros 30.000 serían detenidos e internados en campos de concentración. Más de 1.000 sinagogas fueron quemadas y más de 7.000 comercios resultaron destruidos o seriamente dañados. ​

lunes, 15 de octubre de 2018

NICOLÁS MULLER, LLANES Y OROSHÁZA


Una violonchelista de Orosháza intervino en la inauguración
de la muestra, el 23 de junio de 1990.
(Foto: Agustín Santos Blanco).

UNA EXPOSICIÓN COLECTIVA DE PINTORES HÚNGAROS EN LA CASA DE CULTURA DE LLANES


El fotógrafo Nicolás Muller residió en Andrín, en el municipio asturiano de Llanes, desde 1981 hasta su muerte en 2000. En el verano de 1990, visitó la villa llanisca una delegación cultural de la Orosháza, localidad húngara en la que había nacido en 1913 Muller. La representación, compuesta por diecinueve personas, estaba presidida por Géza Gonda, responsable de asuntos culturales del Ayuntamiento de Orosháza, y contaba con la presencia de catorce artistas plásticos. Entre ellos, Ilona Fülop, que venía basándose desde hacía un tiempo en la poesía de Federico García Lorca como motor de inspiración. Durante su estancia en Asturias se organizó en la Casa Municipal de Cultura de Llanes una exposición colectiva, que estaría abierta del 23 de junio al 2 de julio. Se expusieron óleos, acuarelas, pasteles y trabajos a plumilla -cincuenta y dos obras en total-. Los artistas de Orosháza presentes en Llanes fueron Istvan Boldizsar, Irén Csizmadia, János Fekete, Tibor Feldmann, Ilona Fülop -que venía basándose desde hacía un tiempo en la poesía de Federico García Lorca como motor de inspiración-, Tibor Hegyesi, János Horvath, Rozalia Jellinek, János Molnar, András Okros, Gyula Pap, Bálint Toth, Maria Varga y Erzsebet Veraszto.

De izquierda a derecha, Higinio del Río, Nicolás Muller
y Géza Gonda en el acto inaugural
de la exposición colectiva en Llanes.
(Foto: Agustín Santos Blanco).