OPINIÓN
A lo largo de más de dos décadas, la cita
polifónica dejó en la villa de Posada Herrera una huella difícil de borrar. Hacía
posible el contacto entre coros de regiones distintas y tenía el valor de marca
distintiva del verano llanisco, al igual que las actuaciones de la OSPA, que,
desde 1990 y hasta 2019, ofrecería en el mismo escenario 26 conciertos.
En el relato de las emociones generadas a su
sombra, el Encuentro de Habaneras daría visibilidad y resonancia a inesperadas
aportaciones al cancionero por parte de dos protagonistas de la pequeña historia
local: José Manuel Borbón Concha (1936-2017) y José Luis Sotres Alles,
“Chaleco” (1938-2022). Ambos habían sido emigrantes en algún momento de sus
vidas, y los dos supieron dejar constancia poética de un exultante llanisquismo
mamado desde la niñez.
Hijo de Manuela Concha Cagigal, la entrañable dama
de Telleu que cocinaba y vendía bollas en su vivienda de la calle de San
Agustín, Borbón tenía alma de artista. Amasaba el barro y cincelaba y pulía la
piedra. Cantero, poeta vocacional y buen jugador de bolo palma, convertía el
mármol de Carrara y la piedra autóctona del país en escudos heráldicos,
imágenes de la Santina y conjuntos escultóricos para panteones. Ancestros suyos
habían sido tejeros, y a él le gustaba explicar que el mayestático apellido que
llevaba puesto en el DNI provenía de un lejano desliz amoroso de Felipe V. En
Suiza, adonde emigró en los años 60, escribió el poema “A la villa de Llanes”,
que mucho después sería armonizado por Justo González Antuña, director de la
Coral San Martín de Sotrondio, y estrenado como canción por el coro asturiano en
el III Encuentro de Habaneras de Llanes, el 14 de julio de 2000.
Entre
similares parámetros de emigración y añoranzas transitó también la historia de José
Luis Sotres, “Chaleco”, nacido en el Cuetu e hijo del primer chatarrero que
hubo por aquí después de la guerra. Había marchado de joven a las Vascongadas. Trabajó
inicialmente en talleres de calderería y acabó siendo supervisor de fabricación
y jefe de mantenimiento de equipos auxiliares de Altos Hornos. Entre medias se sumó
a la Coral “Irutasun Abesbatza” de Algorta y escribió la letra de una especie
de himno personal. A aquellas líneas escritas para sí mismo las pondría acordes
musicales el profesor del Conservatorio de Bilbao Pedro Guallar. Con el título
de “Soy de Llanes”, la canción se estrenaría el 16 de julio de 2004 en el VII
Encuentro de Habaneras, cantada por el propio “Chaleco” y sus compañeros de la
“Irutasun”.



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