lunes, 29 de diciembre de 2025

Las Escuelas Cristianas de La Arquera, los años 30 y la lealtad de los llaniscos

Acto de la inauguración del busto de Manuel Cue Fernández, obra del escultor madrileño Gerardo Fernández, el día 31 de marzo de 1935. 


OPINIÓN

EN EL 125º ANIVERSARIO  DEL COLEGIO DE LA ARQUERA


Apuntes sobre las vicisitudes de la institución en la Revolución de Octubre y la Guerra Civil



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

En la historia de las Escuelas Cristianas de La Arquera, fundadas en 1900 por Manuel Cue Fernández con el fin de proporcionar instrucción y educación gratuitas a los chavales humildes de los pueblos colindantes, los años 30 representaron la peor etapa. Al colegio en el que había empezado la Salle su labor en Asturias, a aquella “escuela de emigración” que formaba tan adecuadamente a los jóvenes que marchaban a América se le puso el viento en contra nada más proclamarse la Segunda República. Ya el 15 de mayo de 1931, día de la fiesta colegial, causó preocupación el hecho de que la viuda del fundador, María Abarca, no asistiese a la entrega de premios a los alumnos “debido a las circunstancias”. Ante el acoso a la enseñanza religiosa en España, la prensa local publicará, a lo largo de 1932 y 1933, cartas de los lectores que ensalzaban la presencia de los hermanos en Llanes y que presuponían males y perjuicios “si las injustas leyes votadas por las Cortes llegaran a cumplirse”

“Las circunstancias”, igualmente, fueron el motivo de que no se hiciesen exámenes de fin de curso en julio de 1933, y de que el colegio enviase a los padres de los alumnos una circular anunciando que los hermanos de la Salle dejaban la enseñanza. Esto causó una conmoción, y numerosos llaniscos emprendieron espontáneamente el camino hasta La Arquera para mostrar su lealtad y su solidaridad a los religiosos, que, a la sazón, ya vestían de paisano.

El curso siguiente se abrirá el 9 de septiembre de 1934, pero a la vuelta de la esquina estalla la Revolución de Octubre. Con todo, y pese a las terribles noticias que llegaban del centro de la región (en Turón son asesinados nueve hermanos de la Salle), en La Arquera no se suspenderán las clases ni un solo día. “Mientras duró la tormenta revolucionaria -recordará el hermano Gaudencio, director entonces del centro-, los llaniscos vigilaron todas las noches a su querido colegio por si algo pudiera ocurrirle”. Otro hermano, Abdón, apuntará: “No pasó nada; dimos las clases normalmente; veíamos pasar las tropas, y nada más”.

Viene luego, casi sin solución de continuidad, la Guerra Civil. La rebelión militar del 18 de julio de 1936 sorprende a los religiosos en Bujedo (Burgos), en pleno retiro espiritual. La Arquera está deshabitada y su archivo es saqueado salvajemente. El edificio pasará a ser escuela unitaria y, después, hospital. El capellán, Remigio F. Carral, desaparece, y se teme lo peor (se sabrá después que pasó la guerra escondido y a salvo en una casa de La Portilla).

Gaudencio y cuatro hermanos pertenecientes a otros colegios, aguardaban en Colunga, en medio de un tenso compás de espera. Son detenidos el 30 de julio y trasladados a Gijón, pero pueden regresar y encuentran acogida en Pancar y lugares próximos a la villa. El 27 de octubre son detenidos de nuevo y en la checa les abofetean unos milicianos forasteros. Se presenta allí una representación de valientes llaniscos que reclaman su liberación, y se obra una especie de milagro: “Sí. Por los frailes de La Arquera, todo; por vosotros, nada”, les grita uno de los carceleros. Acto seguido, y dirigiéndose a los hermanos detenidos, mete baza otro de los milicianos: “Según las leyes de la República, teníais que ser fusilados, pero hemos visto que estáis con los pobres y que el pueblo y sus dirigentes os quieren. Por ello y por ellos os damos la libertad”. El socialista y antiguo alumno del colegio Pedro G. Bustillo, que sería elegido alcalde en mayo del 37, había proclamado poco antes: “¡De estos frailes respondo yo!”       

(El colegio de La Arquera se cerró en 1967 y se reabrió en 2002, reconvertido en Centro de Educación de Personas Adultas. Este jueves, 18 de diciembre de 2025, celebra felizmente su 125º cumpleaños). 

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el jueves 18 de diciembre de 2025). 


Edificio del Colegio de La Arquera, proyectado por el arquitecto santanderino Valentín Ramón Lavín Casalís (1863-1939).


Portada del díptico de la exposición "Una historia compartida", organizada por la Casa Municipal de Cultura de Llanes con motivo de la celebración del centenario del Colegio de La Arquera e inaugurada en marzo de 2001. 



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domingo, 21 de diciembre de 2025

CARLOS SANTANA, POR FIN

 

Retrato a lápiz del músico de origen mexicano (por Higinio del Río).


OPINIÓN

UNA DEUDA PENDIENTE CON CARLOS SANTANA


La figura del guitarrista chicano, en la perspectiva de los Premios "Princesa de Asturias"



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

El pasado 28 de julio pude asistir por primera vez a una actuación de Carlos Santana. Fue uno de los dos conciertos que el guitarrista y su banda ofrecieron en el Jardín Botánico de la Universidad Complutense de Madrid dentro de la gira “Oneness Tour 2025”.

A cuatro mil personas congregadas en el vergel de Moncloa nos fue dado uno de esos espectáculos capaces de provocar en el público una recarga de pilas y un rejuvenecimiento interior. Se repasaron grandes éxitos de un ayer ya lejano (entre ellos “Oye cómo va”, “Jingo”, “Black Magic Woman”, “Samba pa ti” y muchos más, que en el discurso en directo del mexicano-estadounidense suenan frescos y reactualizados) y se vivieron momentos dignos de enmarcar, como el electrizante diálogo entre la baterista Cindy Blackman (presentada como “mi amiga, mi compañera, mi amante, mi esposa”) y el bajista Benny Rietveld; la dedicatoria a “un gitano, mi hermano Paco de Lucía”; o una reflexión desde el escenario recibida por los espectadores en un sepulcral silencio: “Todos podemos contribuir a la conservación del mundo. Hay miedo y confusión, pero la luz de cada uno de nosotros es más fuerte que la estupidez de la mente”. 

En las actuaciones de Carlos Humberto Santana Barragán (Autlán de Navarro, estado de Jalisco, México, 1947) nunca faltan las invocaciones a la paz, al amor y a la fraternidad, lanzadas al viento con la fe de un profeta que clama en el desierto. Hijo de un violinista de mariachi, había alentado tiempo atrás un cristianismo versionado a su manera; se acercó luego al hinduismo, y hoy sigue construyendo con sosiego un personal concepto de Dios al margen de las religiones. Su guitarra, que tantos éxitos comerciales le depara, ha sido siempre una herramienta en la búsqueda de la espiritualidad (y lo mismo se podría decir de la marihuana, que, según dice, le ayuda a verse por dentro). La utopía, la esperanza, el compromiso con la época que le ha tocado vivir, los anhelos místicos y la filantropía efectiva forman parte de la personalidad de Santana, una de cuyas iniciativas sociales, la Fundación Milagro, nació en 1998 para dar cobertura sanitaria y educativa a niños y jóvenes de familias sin recursos.

Desde su primera aparición en el festival hippie de Woodstock (1969), acogida entre clamores contra la guerra de Vietnam, el instrumentista y compositor chicano se ha ganado a pulso un sitio de honor en la historia de la música. Ha influido ética y estéticamente en dos generaciones. Su legado habla un lenguaje universal. Las fuentes de las que ha bebido durante los últimos sesenta años son lo étnico, el indigenismo, los ecos de África, el alma primigenia y minimalista de los pueblos, y a base de fusionar ritmos y sonidos de tan distinta procedencia ha llegado a crear un mestizaje musical que reverbera con el brío de las vanguardias. “Yo quiero que mi guitarra ponga a los hombres los pelos de punta”, ha confesado. Mezclar y refinar una materia prima auténtica y diversa (corrientes afrocaribeñas, rock latino, salsa y elementos recurrentes de jazz, funk y blues) y transformarla en arte de alcance global es, a fin de cuentas, el resumen y la esencia de su exitosa carrera.

Santana pertenece tanto al siglo XX como al XXI y está en posesión de casi todos los premios más prestigiosos del mundo en el ámbito de la música. Tan sólo le falta el Princesa de Asturias de las Artes.   

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el jueves 27 de noviembre de 2025). 



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viernes, 5 de diciembre de 2025

FÉLIX SEGURA RICCI Y LA BANDA DE MÚSICA CREADA EN LLANES EN 1858

 

Félix Segura Ricci (1831-1889). 




¡Música, maestro!




HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Del violinista y compositor Félix Segura Ricci, coetáneo de Brahms, sólo se conserva una fotografía, incrustada en 1878 en una orla del Colegio de la Encarnación. Había nacido en Santander, pero pasó más de la mitad de su vida en Llanes, donde fallecería en 1889. Fue él quien, en 1858, cimentó la escuela (Academia) de Música, que se había abierto tres años antes bajo la dirección de Genaro González. Dejó en la villa llanisca muchos discípulos y compuso para los Bandos de fiestas brillantes partituras.
A él se debe la idea de fundar en la Academia una Banda –bautizada como la de Santa Cecilia-, con la que daría conciertos en El Fuerte durante las tardes de verano. Por momentos, aquel grupo de músicos que dirigía quedaba diezmado como consecuencia de la emigración a América, si bien su presencia en las solemnidades locales se hacía imprescindible. Dos de los elementos fijos eran el tambor “Machote”, alguacil del Juzgado de 1ª Instancia, y el bombardino “el Tato”, que a la muerte de don Félix formaría su propia orquestina.


La Banda y la Academia (cuya sede estaba primeramente en el antiguo inmueble del gremio de mareantes de San Nicolás, en la Plaza de Santa Ana, y más tarde cerca del sitio en el que se levantaría la Rula a mediados de los años 30) eran las dos caras de la misma moneda.
Actor aficionado, el maestro Segura gustaba de asomar sus barbas en obras de teatro que se representaban en el salón del segundo piso de la casa “de las Maestrinas” –después Colegio de las Monjas-, situada al final de la Calle Mayor, y formó parte de la Sección de Declamación del teatrillo de la Pedraya, habilitado en un almacén que estaba en el sitio que ocupa el Café Pinín. Interpretó un papel en “El zapatero y el Rey”, poco antes de que se construyera en 1882 el Teatro de Llanes en una huerta trasera de aquel lugar.
Le siguieron en la dirección de la Banda Estanislao Verguilla (autor de la música de la zarzuela “La romería de Santa Marina”, de Demetrio Pola, estrenada en el Teatro de Llanes en 1894); Federico Gassola Barrero (ex solista de saxofón de la Banda de Alabarderos de Madrid); Luis Espinosa de los Monteros (director, después, de la Banda Municipal de Santander); Pedro Gorrochátegui; Miguel González Arce; y Rodolfo Pérez Balmori, “Roro” (éste último, organista de la iglesia parroquial y artífice de la reorganización del grupo, sería asesinado por un izquierdista fanático dos meses antes de estallar la Guerra Civil).
Con altibajos y alguna interrupción, la cosa duró hasta el drama de 1936. Pero hoy, sesenta y seis años después del último pasodoble, algo se está moviendo en Llanes. Al igual que sucedió en el seno de la primitiva Academia, en la actual Escuela Municipal de Música ha germinado el proyecto de una nueva Banda. Maneja la batuta el profesor de guitarra Julián Tuero García, que en su etapa de estudiante en los Estados Unidos había dirigido bandas de música escolares en Edgewood (San Antonio, Texas) y en Wichita (Kansas). 

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 6 de noviembre de 2002).




La Banda de Música en 1904, dirigida por Gassola. (Fotografía: Baltasar Fernández Cue). 








domingo, 30 de noviembre de 2025

EL ENCUENTRO DE HABANERAS DE LLANES (1998-2019): VEINTIDÓS EDICIONES CONSECUTIVAS

En todos los encuentros de habaneras, la Basílica de Santa María de Llanes registraba un lleno absoluto de público. (Foto: H. del Río).



Higinio del Río

Con la participación de un total de 65 formaciones corales de Asturias, Cantabria y País Vasco, desde 1998 y hasta 2019 se celebraron en la Basílica de Santa María veintidós ediciones del ENCUENTRO DE HABANERAS DE LLANES, uno de los programas de más éxito puesto en marcha por la Casa Municipal de Cultura. Permanecen en el tiempo y en la memoria colectiva de llaniscos y forasteros muy buenos y emocionantes recuerdos de todos y cada uno de aquellos conciertos polifónicos, que terminaban siempre con la interpretación al unísono, por parte del público y de los coros participantes, del himno de Asturias. Invariablemente, el templo presentaba un lleno absoluto. He aquí el programa de las 22 ediciones: 


- 1998, 24 de julio. I Encuentro, patrocinado por la empresa Hidroeléctrica del Cantábrico. Participaron: Coro Santiaguín, de Sama de Langreo, Agrupación Coral Tierra Verde, de Santander, y Coral Oihartzuna de Muzkiz, Vizcaya.

- 1999, 23 de julio. II Encuentro: Coral Polifónica de Ribadedeva, de Colombres, Coral Voces Cántabras, de Cabezón de la Sal, y Coral Oihartzuna de Muskiz.

- 2000, 14 de julio. III Encuentro: Coral San Martín, de Sotrondio, Coral Aires de Castro, de Hinojedo (Suances, Cantabria), y Coral Ohiartzuna de Muskiz, bajo la dirección de Justo González Antuña, Valeriano Labrador Ruiz y José Luis Sáez García, respectivamente.

- 2001, 13 de julio. IV Encuentro: Coral Polifónica Piloñesa, de Infiesto (directora: Patricia Martínez Iglesias), Coral Barquera, de San Vicente de la Barquera, (dir.: Pedro Guerra Preciado), y Coral Oihartzuna de Muskiz (dir.: José Luis Sáez García).

- 2002, 19 de julio. V Encuentro: Schola Cantorum Vírgen del Carbayu, de La Felguera (dir.: Joaquín María Sandúa Fernández), Agrupación Coral Santa María, de Castro Urdiales, Cantabria (dir.: Begoña Goikoetxea Biguri), y Coral Oihartzuna de Muskiz (dir.: José Luis Sáez García).

- 2003, 18 de julio. VI Encuentro: Coral San Martín, de Sotrondio (dir.: Justo González Antuña), Coral Municipal de Astillero-Guarnizo, Cantabria (dir.: Javier d’Hers), y Coral Trapagako Abesbatza, de Trápaga, Vizcaya (dir.: Xaber Gaztelu).

- 2004, 16 de julio. VII Encuentro: Coral Roberto Luna, de Gijón (dir.: Roberto González Rodríguez), Agrupación Coral Tierra Verde, de Santander (dir.: José Ramón Rioz), y Coral Irutasun Abesbatza, de Algorta-Getxo, Vizcaya (dir.: José Manuel Gómez Villán).

- 2005, 15 de julio. VIII Encuentro: Coro La Flor, de Lena (dir.: Marco Antonio Cuiñas González), Coro Brumas Norteñas, de Comillas, Cantabria (dir.: Luis Expósito Rodríguez), y Coral Santa María de Portugalete, Vizcaya (dir.: José Manuel Gómez Villán).

- 2006, 14 de julio. IX Encuentro: Coral Santa María, de Lieres, Siero (dir.: Faustino Martínez García), Coral de los Corrales de Buelna (dir.: Justi Echevarría), y Coral Oihartzuna, de Muskiz, Vizcaya (dir.: José Luis Sáez García).

- 2007, 13 de julio. X Encuentro: Coro Mixto San Pedro, de Cudillero (dir.: Mailis Velasco Recio), Coro Ronda Valle de Camargo, de Maliaño, Cantabria (dir.: Lorenzo Lizaso Castanedo), y Coral Oihartzuna, de Muskiz, Vizcaya (dir.: José Luis Sáez García).

- 2008, 11 de julio. XI Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Ronda La Esperanza, de Requejo, Campoo de Enmedio, Cantabria (dir.: María Isabel San Miguel y García), y Orfeón Baracaldés, de Baracaldo, Vizcaya (dir.: Mónica González Arzuaga).

- 2009, 10 de julio. XII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Amigos de la Canción, de Santoña, Cantabria (dir.: Jesús Peña Rey), y Coral Oihartzuna, de Muskiz (dir.: José Luis Sáez García).

- 2010, 16 de julio. XIII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Polifónico Voz del Pueblo, de Guarnizo, Cantabria (dir.: Jesús Carmona), y Coral Trapagako Abesbatza, de Trápaga, Vizcaya (dir.: Xaber Gaxtelu Izaguirre).

- 2011, 15 de julio. XIV Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coral Virgen de la Consolación, de San Felices de Buelna, Cantabria (dir.: Milagros Gómez San Miguel), y Agrupación Musical Babcock, de Galindo, Vizcaya (dir.: Fernando Aguado).

- 2012, 13 de julio. XV Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Brumas Norteñas, de Comillas, Cantabria (dir.: Luis Expósito Rodríguez), y Coral Txuma Olague Abesbatza, de Sondika, Vizcaya (dir.: Paula Pérez Bueno).

- 2013, 12 de julio. XVI Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Tomás Luis de Victoria, de Santander (dir.: Elena Ramos Trula), y Coral Oihartzuna, de Muskiz, Vizcaya (dir.: José Luis Sáez García).

- 2014, 11 de julio. XVII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Voces de Alfoz, de Novales, Cantabria (dir.: Mercedes Martín Sainz de Buruaga), y Coral Herriko Abestiak, de Portugalete, Vizcaya (dir.: José María Angulo Egaña).

- 2015, 17 de julio. XVIII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Agrupación Coral Amigos del Mar, de Santander (dir.: José Ramón Rioz), y Coral Oihartzuna, de Muskiz, Vizcaya (dir.: José Luis Sáez García).

- 2016, 15 de julio. XIX Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis) y Agrupación Coral Arraizpe, de Bilbao (dir.: Itziar López Arberas).

- 2017, 14 de julio. XX Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Los Templarios, de Castro Urdiales, Cantabria (dir.: José Luis Sáez García), y Coro Zozoak Abesbatza, de Las Arenas-Getxo, Vizcaya (dir.: Izaskun Kintana).

- 2018, 13 de julio. XXI Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Santa María de Cueto, de Santander (dir.: José Ramón Rioz Ruiz), y Orfeón de Usansolo, de Usansolo, Vizcaya (dir.: Francisco Javier González).

- 2019, 12 de julio. XXII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coral Brisas de Amió, de Pechón, Val de San Vicente (dir.: Ana Belén Gómez Eguren), y Coral Trapagako Abesbatza, de Trápaga, Vizcaya (dir.: Xaber Gaztelu Izaguirre). 


Basílica de Santa María, sede de las 22 ediciones del ENCUENTRO DE HABANERAS DE LLANES. (Foto: JRRT).

I Encuentro de Habaneras de Llanes, 1998.

Las tres formaciones corales, interpretando al unísono "Asturias, patria querida" en el XX Encuentro, 2017. (Foto: H. del Río). 

Coral Trapagako Abesbatza, de Trápaga, dirigida por Xaber Gaztelu. (Foto: H. del Río) 

Coral Santa María, de Portugalete. VIII Encuentro, 2005. (Foto: H. del Río). 

Coro Santa María de Cueto, de Santander, dirigida por José Ramón Rioz. XXI Encuentro, 2018. (Foto: H. del Río). 

Entonación del himno de Asturias bajo la batuta de Justo González Antuña, director de la Coral San Martín de Sotrondio, en la clausura del III Encuentro, julio de 2000. (Foto: H. del Río). 


Foto: JRRT.





 

lunes, 24 de noviembre de 2025

RAMÓN MELIJOSA CUEVAS, "EL PARRÁU" (1928-2025), EN EL ALMA DE LLANES


Ramón Melijosa, en San Pedro. (Foto: H. del Río).



HIGINIO DEL RÍO

Ramón, el peluquero, que falleció ayer domingo a los 97 años, había nacido en una casa situada en el escenario primigenio del Llanes histórico y marinero. Se entraba en el portal por la calle Mayor y, por la parte de atrás, disponía de ventanas que daban a la dársena. Hijo de Manuel Melijosa Gómez y de Pilar Cuevas Díaz, Ramón era nieto por vía paterna del pescador Nicolás Melijosa Mendiola, que estaba casado con María Gómez, ambos de Santander.


Nicolás y María tuvieron cinco hijos: Magdalena, Josefa, Joselito, Manuel y Rosa Melijosa Gómez, todos ellos nacidos igualmente en capital de Cantabria. El padre se establecería en Llanes en 1897 con el propósito de continuar aquí su oficio de pescador enrolado en alguna lancha. Primeramente llegó él solo, y una vez instalado, lo harían su esposa María y los cinco hijos, que enraizarían en Llanes. Josefa se casó con Cayetano Herrero (el popular “Tin-Tán”) y tuvieron tres hijos: Estanislao, Tisto y Raquel; Joselito contrajo matrimonio con Ángeles Carriles, “la Carrilana”; y Manuel lo haría con Pilar Cuevas Díaz, “la Parrada”. El abuelo Nicolás enviudaría, y contraería en la villa nuevas nupcias con Justa Portilla Portilla, “la Chuvasca”, de Cue. Falleció en 1920.

Pilar Cuevas, “La Parrada”, era de Piñeres de Pría y, con trece años de edad, había venido a la villa a servir. Tras casarse con Manuel Melijosa Gómez, la pareja se estableció en un piso de la casa de la calle Mayor de la que hablábamos al principio. El matrimonio tuvo siete hijos: Justina, Manuel (Manolo, “el Parru”), Pilar, Ramón, Ángeles, Josefa y Mariluz, que fallecería a los siete meses de nacer.

Pilar, valiente, sacrificada y heroica en su esencia y en su existencia, era el paradigma de aquellas pescaderas que recorrían las calles con un cesto de mimbre en la cabeza, posado sobre el rueño, y vendían el pescado a voces. Eran todas ella mujeres fuertes y de acendrado remango, que siempre llevaban algo de prisa a la hora de coger el tren con su mercancía de sardinas, bocartes y fanecas, para venderla por pueblos y aldeas alejadas del ferrocarril. Muchos kilómetros a cuestas, aunque estuvieran embarazadas. Podían encontrarse casi a punto de dar a luz, pero no por ello dejaban  de recorrer remotas geografías hasta la hora de coger el tren de vuelta.

 

Librarse de la tejera "por los pelos"


Ramón, conocido como “el Parráu”, empezó a trabajar de peluquero en junio de 1941, cuando todavía estaba estudiando en las Escuelas Cristianas de La Arquera. Poco antes, había estado a punto de convertirse en tejero. En una tejera en La Bañeza estaba de encargado un hermano de su madre, Eliseo Cuevas Díaz, que ya tenía preparado todo para que el rapaz marchara con él a tierras castellanas en las vacaciones escolares de verano. A última hora, sin embargo, hubo un cambio de planes. La hermana mayor de Ramón, Justina, estaba casada con José de la Fuente García, de La Portilla, quien tenía un hermano, Ramón de la Fuente García, peluquero, que regentaba su peluquería en la calle del Castillo. En seguida fue incorporado Ramón como aprendiz en la barbería, para que empezara a ganarse el pan, y ahí empezó para él una carrera de peluquero que se duraría cincuenta y dos años. Por eso, Ramón comentaba a menudo que “yo me libré de ir a la tejera por los pelos”.

“Curiosu y moceru, pero formal”, como también solía decir él, Ramón no bebía, ni fumaba, no era mal hablado y le gustaba ir siempre limpio. A María Dolores Noriega Laso, Loli, la moza que se convertiría en su mujer, la conoció en 1946. Tenía ella catorce años, y él diecinueve. Loli vivía en el Cuetu, y su madre, Gloria Laso Gómez, de La Borbolla, hacía de apoderada de su cuñado José Díaz, un indiano adinerado establecido en Chihuahua (México), marido de Teodora Laso Gómez. En nombre de su hermano político, Gloria compró a los García Gavito (la familia de “los de la Tahona”) el edificio que había diseñado en los años 30 el arquitecto Joaquín Ortiz como clínica del doctor José María García Gavito, inaugurada en vísperas de la Guerra Civil.

Este espléndido inmueble de líneas racionalistas, desgraciadamente demolido a finales de los 80 del siglo pasado, había sido instituto de segunda enseñanza durante un breve tiempo, en plena posguerra, y José Díaz lo convertiría en el glamuroso Hotel México. Pondría al frente de él a Gertrudis Laso Gómez, hermana de la suegra de Ramón y esposa de José Noriega Fernández, “Peroles”.

Ramón y Loli se casaron en la iglesia de Santa María de Llanes y formarían una gran familia. Tuvieron seis hijos: José Ramón, Antonio Manuel, María Dolores, Alicia, Roberto (que murió de crio) y Gema, así como siete nietos y siete bisnietos.

  

Vocación de periodista


Desde muy joven, Ramón sintió la vocación de periodista y de investigador y recopilador de datos sobre la pequeña historia local. Manolo “el Parru”, su hermano, que era muy célebre, le llamaba “Matías Prats”. Como autodidacta escribió en su vieja máquina Olimpia anécdotas, semblanzas de personajes y sabrosos episodios vividos por él en el minúsculo y entrañable universo llanisco de antaño, que en nada se parecía al Llanes actual. Colaboró con asiduidad en el semanario El Oriente de Asturias, y su peluquería, al lado de la librería de Joaquina, era una universidad popular y un foro en el que, entre aromas de Varon Dandy, fluía una información sustancial sobre el pasado y el presente de Llanes. Fue también un riguroso y entusiasta organizador de eventos deportivos (muchos de ellos relacionados con el bolo palma y el ciclismo). Puso un listón muy alto (muy difícil de igualar hoy) cuando organizó con Caja de Ahorros de Asturias y el Centro de Iniciativas y Turismo (a cuya directiva pertenecía) el I Cross CIT “Oriente de Asturias”, en la Semana Santa de 1979. Una prueba de 8 kilómetros de recorrido, pionera y ejemplar en su diseño y ejecución, que tuvo notable eco en los medios de comunicación asturianos y participación de los mejores fondistas de la región.

 

El Padre Nuestro en xíriga


A Ramón le interesaba especialmente la xíriga (el lenguaje de los tejeros), a cuyo dedicó gran parte de su vida. En 1995 publicó por su cuenta, y con ayuda de algunos comerciantes y chigreros de Llanes, un Diccionario de Xíriga, que es hoy una útil y solicitada herramienta de apoyo para los estudiosos de la materia. También es autor de “Pequeñas historias de Llanes”, un libro entrañable de recopilación de artículos suyos publicados por El Oriente de Asturias, en el que vuelca con maestría y naturalidad abundantes evocaciones de su fecunda existencia. En su página final consta lo siguiente: 

Se terminó de imprimir en los talleres de Grafinsa, en Oviedo, el 2 de febrero de 2015, Día de la Candelaria, en el que los tejeros llaniscos ajustaban el trabajo del año.

Cuando organicé en la Casa de Cultura durante diez años (desde 2007 hasta 2016) el taller de Xíriga, dentro del programa de cursos municipales, sería Ramón mi principal colaborador. Su diccionario resultaría ser una herramienta fundamental en el aprendizaje de los alumnos, y Caja Rural nos subvencionaría cuatro reediciones, corregidas y ampliadas con información gráfica. Era digno de verse cómo recitábamos todos en las clases los textos y la letra del himno de Asturias, el Padre Nuestro y la Salve, traducidos a la xíriga por “el Parráu”. 

Ramón ya no salía de casa, pero hasta hace unos pocos años le veíamos por la calle acompañado de su hija pequeña Gemina (una criatura inocente y angelical, que no puede valerse por sí misma), andando despacio los dos camino de las Malvinas, él siempre con la pena omnipresente por la muerte de sus hijos Mon y Toño y de Loli, su inseparable compañera de toda la vida, acaecida en un corto espacio de tiempo. Ramón, que sabía encajar los golpes con resignación cristiana y entereza de tamargo, estaba en todo momento pendiente de Gemina, quien por las noches no era capaz de dormirse si no llegaba él hasta su cama para cogerle sus manos y darle un beso en la frente. 


Ramón, con Loli y Gemina.  

Con el concejal de Cultura, José Manuel Herrero, y el director de Caja Rura, Herminio del Bustio, durante la presentación en la Casa de Cultura de Llanes de la segunda reedición del Diccionario de Xíriga, en 2010. (Foto: H. del Río).


Primera reedición del diccionario (2008).

Portada del libro de recopilación de artículos publicados por Ramón Melijosa Cuevas en El Oriente de Asturias. La obra vio la luz en 2015.










jueves, 6 de noviembre de 2025

BANDA DE MÚSICA DE LLANES: UNA INICIATIVA DE MEDIADOS DEL SIGLO XIX


Perry So, dirigiendo en 2018 el concierto anual de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias en la Basílica de Santa María. La participación de la OSPA en los programas de la Casa Municipal de Cultura de Llanes fue habitual a lo largo de tres décadas. (Foto: H. del Río).



En el panorama musical llanisco destaca la figura del violinista y compositor Félix Segura Ricci. En 1858 sentó las bases de la Academia de Música. Compuso bellas partituras para los Bandos de fiestas e impulsó la creación de una Banda musical estable. PINCHAR AQUÍ PARA CONTINUAR LA LECTURA





jueves, 23 de octubre de 2025

 

De izquierda a derecha, José María Naharro, Higinio del Río, Ramón García Piñeiro y Patricia Martínez, en un momento del acto celebrado en Gijón. (Foto: Angels Ferrer). 





Presentado en Gijón un libro conmemorativo sobre los cursos de verano que organiza la Universidad de Maryland en Llanes



El lunes 6 de octubre de 2025, la antigua Escuela de Comercio de Gijón acogió el acto de presentación del libro “Diásporas y fronteras, Llanes 2002-2025. De los exilios de 1936-1939 a los refugiados climáticos”, en cuyas páginas se recogen las ponencias expuestas a lo largo de veintitrés años en los cursos estivales que organiza la Universidad de Maryland en la villa llanisca.

La iniciativa académica de la universidad norteamericana se viene desarrollando desde el principio bajo la dirección de José María Naharro-Calderón, catedrático de Literatura española, Culturas ibéricas y Estudios del exilio en la Universidad de Maryland. Al curso, todo un clásico ya en el verano llanisco, asisten alumnos procedentes de distintas localidades de España y del extranjero.

En el acto celebrado en Gijón, conducido por la periodista de RTPA Patricia Martínez, acompañaron al profesor Naharro-Calderón en la mesa tres de los ponentes que habían participado en el curso: el musicólogo Carlos José Martínez Fernández, Higinio del Río Pérez, director de la Casa Municipal de Cultura durante más de treinta años, y el historiador Ramón García Piñeiro.

 












jueves, 4 de septiembre de 2025

PARTARRÍU, AYER Y HOY

 



Un porche donde no lo había



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Villa Parres, el palacio en el que residió el diputado, senador y fiscal del Tribunal Supremo José de Parres Sobrino, proyectado a finales del siglo XIX por el arquitecto cántabro Valentín Lavín Casalís, es el corazón maltrecho de la radical transformación que está sufriendo uno de los espacios urbanos de Llanes más singulares.

Siguen acudiendo a la verja los turistas para contemplar el edificio, buscando las inquietantes sensaciones suscitadas por la película “El Orfanato” (2007), de Juan Antonio Bayona, pero ahora el personal se siente atraído también, con desconsolada perplejidad, por las moles para viviendas residenciales que han ido surgiendo a toda velocidad en su entorno ajardinado. 


En la fachada principal, mientras tanto, se observa un añadido, a modo de porche o terraza, que produciría escalofríos en Lavín Casalis y en Parres Sobrino juntos.  

Ese porche con tejado de teja es un elemento ajeno al proyecto arquitectónico original, y ha nacido ahora por generación espontánea y contra natura. Trae consigo, además, el más que probable dislate de convertir en puerta una de las ventanas de la fachada.

Los llaniscos sabemos de sobra que en la fachada principal, que da a la avenida de la Concepción, nunca hubo un porche.   

Sí había uno, amplio y señorial, en la parte trasera y lateral, instalado en 1899. Lo dejó bien reflejado Cándido García (1869-1925) en dos conocidas fotografías. Estaba orientado cara al camino de La Portilla y la carretera de El Cristo, en las proximidades del bien construido muro de cierre y de una de las puertas enrejadas (desde luego, no la principal) repartidas a lo largo de la pared del perímetro.

La catedrática de Historia del Arte María Cruz Morales Saro lo explica con claridad en un libro publicado en 1999: “La casa se abría al jardín por medio de una gran terraza que ocupaba dos frentes del ángulo Sur-Este de la planta baja, con antepecho de hierro y que luego se repitió en la Quinta Guadalupe” (lo que es hoy el Archivo de Indianos de Colombres, obra también de Lavín Casalís). “En la actualidad ha desaparecido fruto de una reforma, pero era un elemento fundamental que permitía comprender el edificio en su totalidad”, afirma la profesora.

Desde esa terraza o porche (que no estaba, repito, en el sitio en el que ha aparecido ahora el esperpéntico añadido) dio un célebre mitin el senador José de Parres Sobrino en 1909, en la campaña electoral que daría el triunfo a la alianza liberal, encabezaba por él, sobre las fuerzas conservadoras. Tengo en mi archivo una fotografía que recoge uno de los momentos de aquella intervención de Parres desde el porche original.




En esta imagen se puede distinguir parcialmente, desde el centro y hacia la izquierda de la parte inferior del edificio, el porche original. Estaba situado en el ángulo Sur-Este, orientado cara al camino de La Portilla y la carretera de El Cristo. (Foto: Cándido García).

Otra foto de Villa Parres, tomada desde más cerca. El porche, que se ve bajo un antepecho, era muy parecido al que aún se puede admirar en la Quinta Guadalupe de Colombres, y desapareció con motivo de una reforma. (Foto: Cándido García). 


José de Parres Sobrino (1865-1917).