domingo, 30 de noviembre de 2025

EL ENCUENTRO DE HABANERAS DE LLANES (1998-2019): VEINTIDÓS EDICIONES CONSECUTIVAS

En todos los encuentros de habaneras, la Basílica de Santa María de Llanes registraba un lleno absoluto de público. (Foto: H. del Río).



Higinio del Río

Con la participación de un total de 65 formaciones corales de Asturias, Cantabria y País Vasco, desde 1998 y hasta 2019 se celebraron en la Basílica de Santa María veintidós ediciones del ENCUENTRO DE HABANERAS DE LLANES, uno de los programas de más éxito puesto en marcha por la Casa Municipal de Cultura. Permanecen en el tiempo y en la memoria colectiva de llaniscos y forasteros muy buenos y emocionantes recuerdos de todos y cada uno de aquellos conciertos polifónicos, que terminaban siempre con la interpretación al unísono, por parte del público y de los coros participantes, del himno de Asturias. Invariablemente, el templo presentaba un lleno absoluto. He aquí el programa de las 22 ediciones: 


- 1998, 24 de julio. I Encuentro, patrocinado por la empresa Hidroeléctrica del Cantábrico. Participaron: Coro Santiaguín, de Sama de Langreo, Agrupación Coral Tierra Verde, de Santander, y Coral Oihartzuna de Muzkiz, Vizcaya.

- 1999, 23 de julio. II Encuentro: Coral Polifónica de Ribadedeva, de Colombres, Coral Voces Cántabras, de Cabezón de la Sal, y Coral Oihartzuna de Muskiz.

- 2000, 14 de julio. III Encuentro: Coral San Martín, de Sotrondio, Coral Aires de Castro, de Hinojedo (Suances, Cantabria), y Coral Ohiartzuna de Muskiz, bajo la dirección de Justo González Antuña, Valeriano Labrador Ruiz y José Luis Sáez García, respectivamente.

- 2001, 13 de julio. IV Encuentro: Coral Polifónica Piloñesa, de Infiesto (directora: Patricia Martínez Iglesias), Coral Barquera, de San Vicente de la Barquera, (dir.: Pedro Guerra Preciado), y Coral Oihartzuna de Muskiz (dir.: José Luis Sáez García).

- 2002, 19 de julio. V Encuentro: Schola Cantorum Vírgen del Carbayu, de La Felguera (dir.: Joaquín María Sandúa Fernández), Agrupación Coral Santa María, de Castro Urdiales, Cantabria (dir.: Begoña Goikoetxea Biguri), y Coral Oihartzuna de Muskiz (dir.: José Luis Sáez García).

- 2003, 18 de julio. VI Encuentro: Coral San Martín, de Sotrondio (dir.: Justo González Antuña), Coral Municipal de Astillero-Guarnizo, Cantabria (dir.: Javier d’Hers), y Coral Trapagako Abesbatza, de Trápaga, Vizcaya (dir.: Xaber Gaztelu).

- 2004, 16 de julio. VII Encuentro: Coral Roberto Luna, de Gijón (dir.: Roberto González Rodríguez), Agrupación Coral Tierra Verde, de Santander (dir.: José Ramón Rioz), y Coral Irutasun Abesbatza, de Algorta-Getxo, Vizcaya (dir.: José Manuel Gómez Villán).

- 2005, 15 de julio. VIII Encuentro: Coro La Flor, de Lena (dir.: Marco Antonio Cuiñas González), Coro Brumas Norteñas, de Comillas, Cantabria (dir.: Luis Expósito Rodríguez), y Coral Santa María de Portugalete, Vizcaya (dir.: José Manuel Gómez Villán).

- 2006, 14 de julio. IX Encuentro: Coral Santa María, de Lieres, Siero (dir.: Faustino Martínez García), Coral de los Corrales de Buelna (dir.: Justi Echevarría), y Coral Oihartzuna, de Muskiz, Vizcaya (dir.: José Luis Sáez García).

- 2007, 13 de julio. X Encuentro: Coro Mixto San Pedro, de Cudillero (dir.: Mailis Velasco Recio), Coro Ronda Valle de Camargo, de Maliaño, Cantabria (dir.: Lorenzo Lizaso Castanedo), y Coral Oihartzuna, de Muskiz, Vizcaya (dir.: José Luis Sáez García).

- 2008, 11 de julio. XI Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Ronda La Esperanza, de Requejo, Campoo de Enmedio, Cantabria (dir.: María Isabel San Miguel y García), y Orfeón Baracaldés, de Baracaldo, Vizcaya (dir.: Mónica González Arzuaga).

- 2009, 10 de julio. XII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Amigos de la Canción, de Santoña, Cantabria (dir.: Jesús Peña Rey), y Coral Oihartzuna, de Muskiz (dir.: José Luis Sáez García).

- 2010, 16 de julio. XIII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Polifónico Voz del Pueblo, de Guarnizo, Cantabria (dir.: Jesús Carmona), y Coral Trapagako Abesbatza, de Trápaga, Vizcaya (dir.: Xaber Gaxtelu Izaguirre).

- 2011, 15 de julio. XIV Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coral Virgen de la Consolación, de San Felices de Buelna, Cantabria (dir.: Milagros Gómez San Miguel), y Agrupación Musical Babcock, de Galindo, Vizcaya (dir.: Fernando Aguado).

- 2012, 13 de julio. XV Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Brumas Norteñas, de Comillas, Cantabria (dir.: Luis Expósito Rodríguez), y Coral Txuma Olague Abesbatza, de Sondika, Vizcaya (dir.: Paula Pérez Bueno).

- 2013, 12 de julio. XVI Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Tomás Luis de Victoria, de Santander (dir.: Elena Ramos Trula), y Coral Oihartzuna, de Muskiz, Vizcaya (dir.: José Luis Sáez García).

- 2014, 11 de julio. XVII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Voces de Alfoz, de Novales, Cantabria (dir.: Mercedes Martín Sainz de Buruaga), y Coral Herriko Abestiak, de Portugalete, Vizcaya (dir.: José María Angulo Egaña).

- 2015, 17 de julio. XVIII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Agrupación Coral Amigos del Mar, de Santander (dir.: José Ramón Rioz), y Coral Oihartzuna, de Muskiz, Vizcaya (dir.: José Luis Sáez García).

- 2016, 15 de julio. XIX Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis) y Agrupación Coral Arraizpe, de Bilbao (dir.: Itziar López Arberas).

- 2017, 14 de julio. XX Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Los Templarios, de Castro Urdiales, Cantabria (dir.: José Luis Sáez García), y Coro Zozoak Abesbatza, de Las Arenas-Getxo, Vizcaya (dir.: Izaskun Kintana).

- 2018, 13 de julio. XXI Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coro Santa María de Cueto, de Santander (dir.: José Ramón Rioz Ruiz), y Orfeón de Usansolo, de Usansolo, Vizcaya (dir.: Francisco Javier González).

- 2019, 12 de julio. XXII Encuentro: Agrupación Coral Concejo de Llanes (dir.: Pedro de Celis), Coral Brisas de Amió, de Pechón, Val de San Vicente (dir.: Ana Belén Gómez Eguren), y Coral Trapagako Abesbatza, de Trápaga, Vizcaya (dir.: Xaber Gaztelu Izaguirre). 


Basílica de Santa María, sede de las 22 ediciones del ENCUENTRO DE HABANERAS DE LLANES. (Foto: JRRT).

I Encuentro de Habaneras de Llanes, 1998.

Las tres formaciones corales, interpretando al unísono "Asturias, patria querida" en el XX Encuentro, 2017. (Foto: H. del Río). 

Coral Trapagako Abesbatza, de Trápaga, dirigida por Xaber Gaztelu. (Foto: H. del Río) 

Coral Santa María, de Portugalete. VIII Encuentro, 2005. (Foto: H. del Río). 

Coro Santa María de Cueto, de Santander, dirigida por José Ramón Rioz. XXI Encuentro, 2018. (Foto: H. del Río). 

Entonación del himno de Asturias bajo la batuta de Justo González Antuña, director de la Coral San Martín de Sotrondio, en la clausura del III Encuentro, julio de 2000. (Foto: H. del Río). 


Foto: JRRT.





 

lunes, 24 de noviembre de 2025

RAMÓN MELIJOSA CUEVAS, "EL PARRÁU" (1928-2025), EN EL ALMA DE LLANES


Ramón Melijosa, en San Pedro. (Foto: H. del Río).



HIGINIO DEL RÍO

Ramón, el peluquero, que falleció ayer domingo a los 97 años, había nacido en una casa situada en el escenario primigenio del Llanes histórico y marinero. Se entraba en el portal por la calle Mayor y, por la parte de atrás, disponía de ventanas que daban a la dársena. Hijo de Manuel Melijosa Gómez y de Pilar Cuevas Díaz, Ramón era nieto por vía paterna del pescador Nicolás Melijosa Mendiola, que estaba casado con María Gómez, ambos de Santander.


Nicolás y María tuvieron cinco hijos: Magdalena, Josefa, Joselito, Manuel y Rosa Melijosa Gómez, todos ellos nacidos igualmente en capital de Cantabria. El padre se establecería en Llanes en 1897 con el propósito de continuar aquí su oficio de pescador enrolado en alguna lancha. Primeramente llegó él solo, y una vez instalado, lo harían su esposa María y los cinco hijos, que enraizarían en Llanes. Josefa se casó con Cayetano Herrero (el popular “Tin-Tán”) y tuvieron tres hijos: Estanislao, Tisto y Raquel; Joselito contrajo matrimonio con Ángeles Carriles, “la Carrilana”; y Manuel lo haría con Pilar Cuevas Díaz, “la Parrada”. El abuelo Nicolás enviudaría, y contraería en la villa nuevas nupcias con Justa Portilla Portilla, “la Chuvasca”, de Cue. Falleció en 1920.

Pilar Cuevas, “La Parrada”, era de Piñeres de Pría y, con trece años de edad, había venido a la villa a servir. Tras casarse con Manuel Melijosa Gómez, la pareja se estableció en un piso de la casa de la calle Mayor de la que hablábamos al principio. El matrimonio tuvo siete hijos: Justina, Manuel (Manolo, “el Parru”), Pilar, Ramón, Ángeles, Josefa y Mariluz, que fallecería a los siete meses de nacer.

Pilar, valiente, sacrificada y heroica en su esencia y en su existencia, era el paradigma de aquellas pescaderas que recorrían las calles con un cesto de mimbre en la cabeza, posado sobre el rueño, y vendían el pescado a voces. Eran todas ella mujeres fuertes y de acendrado remango, que siempre llevaban algo de prisa a la hora de coger el tren con su mercancía de sardinas, bocartes y fanecas, para venderla por pueblos y aldeas alejadas del ferrocarril. Muchos kilómetros a cuestas, aunque estuvieran embarazadas. Podían encontrarse casi a punto de dar a luz, pero no por ello dejaban  de recorrer remotas geografías hasta la hora de coger el tren de vuelta.

 

Librarse de la tejera "por los pelos"


Ramón, conocido como “el Parráu”, empezó a trabajar de peluquero en junio de 1941, cuando todavía estaba estudiando en las Escuelas Cristianas de La Arquera. Poco antes, había estado a punto de convertirse en tejero. En una tejera en La Bañeza estaba de encargado un hermano de su madre, Eliseo Cuevas Díaz, que ya tenía preparado todo para que el rapaz marchara con él a tierras castellanas en las vacaciones escolares de verano. A última hora, sin embargo, hubo un cambio de planes. La hermana mayor de Ramón, Justina, estaba casada con José de la Fuente García, de La Portilla, quien tenía un hermano, Ramón de la Fuente García, peluquero, que regentaba su peluquería en la calle del Castillo. En seguida fue incorporado Ramón como aprendiz en la barbería, para que empezara a ganarse el pan, y ahí empezó para él una carrera de peluquero que se duraría cincuenta y dos años. Por eso, Ramón comentaba a menudo que “yo me libré de ir a la tejera por los pelos”.

“Curiosu y moceru, pero formal”, como también solía decir él, Ramón no bebía, ni fumaba, no era mal hablado y le gustaba ir siempre limpio. A María Dolores Noriega Laso, Loli, la moza que se convertiría en su mujer, la conoció en 1946. Tenía ella catorce años, y él diecinueve. Loli vivía en el Cuetu, y su madre, Gloria Laso Gómez, de La Borbolla, hacía de apoderada de su cuñado José Díaz, un indiano adinerado establecido en Chihuahua (México), marido de Teodora Laso Gómez. En nombre de su hermano político, Gloria compró a los García Gavito (la familia de “los de la Tahona”) el edificio que había diseñado en los años 30 el arquitecto Joaquín Ortiz como clínica del doctor José María García Gavito, inaugurada en vísperas de la Guerra Civil.

Este espléndido inmueble de líneas racionalistas, desgraciadamente demolido a finales de los 80 del siglo pasado, había sido instituto de segunda enseñanza durante un breve tiempo, en plena posguerra, y José Díaz lo convertiría en el glamuroso Hotel México. Pondría al frente de él a Gertrudis Laso Gómez, hermana de la suegra de Ramón y esposa de José Noriega Fernández, “Peroles”.

Ramón y Loli se casaron en la iglesia de Santa María de Llanes y formarían una gran familia. Tuvieron seis hijos: José Ramón, Antonio Manuel, María Dolores, Alicia, Roberto (que murió de crio) y Gema, así como siete nietos y siete bisnietos.

  

Vocación de periodista


Desde muy joven, Ramón sintió la vocación de periodista y de investigador y recopilador de datos sobre la pequeña historia local. Manolo “el Parru”, su hermano, que era muy célebre, le llamaba “Matías Prats”. Como autodidacta escribió en su vieja máquina Olimpia anécdotas, semblanzas de personajes y sabrosos episodios vividos por él en el minúsculo y entrañable universo llanisco de antaño, que en nada se parecía al Llanes actual. Colaboró con asiduidad en el semanario El Oriente de Asturias, y su peluquería, al lado de la librería de Joaquina, era una universidad popular y un foro en el que, entre aromas de Varon Dandy, fluía una información sustancial sobre el pasado y el presente de Llanes. Fue también un riguroso y entusiasta organizador de eventos deportivos (muchos de ellos relacionados con el bolo palma y el ciclismo). Puso un listón muy alto (muy difícil de igualar hoy) cuando organizó con Caja de Ahorros de Asturias y el Centro de Iniciativas y Turismo (a cuya directiva pertenecía) el I Cross CIT “Oriente de Asturias”, en la Semana Santa de 1979. Una prueba de 8 kilómetros de recorrido, pionera y ejemplar en su diseño y ejecución, que tuvo notable eco en los medios de comunicación asturianos y participación de los mejores fondistas de la región.

 

El Padre Nuestro en xíriga


A Ramón le interesaba especialmente la xíriga (el lenguaje de los tejeros), a cuyo dedicó gran parte de su vida. En 1995 publicó por su cuenta, y con ayuda de algunos comerciantes y chigreros de Llanes, un Diccionario de Xíriga, que es hoy una útil y solicitada herramienta de apoyo para los estudiosos de la materia. También es autor de “Pequeñas historias de Llanes”, un libro entrañable de recopilación de artículos suyos publicados por El Oriente de Asturias, en el que vuelca con maestría y naturalidad abundantes evocaciones de su fecunda existencia. En su página final consta lo siguiente: 

Se terminó de imprimir en los talleres de Grafinsa, en Oviedo, el 2 de febrero de 2015, Día de la Candelaria, en el que los tejeros llaniscos ajustaban el trabajo del año.

Cuando organicé en la Casa de Cultura durante diez años (desde 2007 hasta 2016) el taller de Xíriga, dentro del programa de cursos municipales, sería Ramón mi principal colaborador. Su diccionario resultaría ser una herramienta fundamental en el aprendizaje de los alumnos, y Caja Rural nos subvencionaría cuatro reediciones, corregidas y ampliadas con información gráfica. Era digno de verse cómo recitábamos todos en las clases los textos y la letra del himno de Asturias, el Padre Nuestro y la Salve, traducidos a la xíriga por “el Parráu”. 

Ramón ya no salía de casa, pero hasta hace unos pocos años le veíamos por la calle acompañado de su hija pequeña Gemina (una criatura inocente y angelical, que no puede valerse por sí misma), andando despacio los dos camino de las Malvinas, él siempre con la pena omnipresente por la muerte de sus hijos Mon y Toño y de Loli, su inseparable compañera de toda la vida, acaecida en un corto espacio de tiempo. Ramón, que sabía encajar los golpes con resignación cristiana y entereza de tamargo, estaba en todo momento pendiente de Gemina, quien por las noches no era capaz de dormirse si no llegaba él hasta su cama para cogerle sus manos y darle un beso en la frente. 


Ramón, con Loli y Gemina.  

Con el concejal de Cultura, José Manuel Herrero, y el director de Caja Rura, Herminio del Bustio, durante la presentación en la Casa de Cultura de Llanes de la segunda reedición del Diccionario de Xíriga, en 2010. (Foto: H. del Río).


Primera reedición del diccionario (2008).

Portada del libro de recopilación de artículos publicados por Ramón Melijosa Cuevas en El Oriente de Asturias. La obra vio la luz en 2015.










jueves, 6 de noviembre de 2025

BANDA DE MÚSICA DE LLANES: UNA INICIATIVA DE MEDIADOS DEL SIGLO XIX

La banda de Música de Llanes en 1904, cuando su director era Federico Gassola Barrero.



¡Música, maestro!





HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Del violinista y compositor Félix Segura Ricci, coetáneo de Brahms, sólo se conserva una fotografía, incrustada en 1878 en una orla del Colegio de la Encarnación. Había nacido en Santander, pero pasó más de la mitad de su vida en Llanes, donde fallecería en 1889. Fue él quien, en 1858, cimentó la escuela (Academia) de Música, que se había abierto tres años antes bajo la dirección de Genaro González. Dejó en la villa llanisca muchos discípulos y compuso para los Bandos de fiestas brillantes partituras.
A él se debe la idea de fundar en la Academia una Banda –bautizada como la de Santa Cecilia-, con la que daría conciertos en El Fuerte durante las tardes de verano. Por momentos, aquel grupo de músicos que dirigía quedaba diezmado como consecuencia de la emigración a América, si bien su presencia en las solemnidades locales se hacía imprescindible. Dos de los elementos fijos eran el tambor “Machote”, alguacil del Juzgado de 1ª Instancia, y el bombardino “el Tato”, que a la muerte de don Félix formaría su propia orquestina.


La Banda y la Academia (cuya sede estaba primeramente en el antiguo inmueble del gremio de mareantes de San Nicolás, en la Plaza de Santa Ana, y más tarde cerca del sitio en el que se levantaría la Rula a mediados de los años 30) eran las dos caras de la misma moneda.
Actor aficionado, el maestro Segura gustaba de asomar sus barbas en obras de teatro que se representaban en el salón del segundo piso de la casa “de las Maestrinas” –después Colegio de las Monjas-, situada al final de la Calle Mayor, y formó parte de la Sección de Declamación del teatrillo de la Pedraya, habilitado en un almacén que estaba en el sitio que ocupa el Café Pinín. Interpretó un papel en “El zapatero y el Rey”, poco antes de que se construyera en 1882 el Teatro de Llanes en una huerta trasera de aquel lugar.
Le siguieron en la dirección de la Banda Estanislao Verguilla (autor de la música de la zarzuela “La romería de Santa Marina”, de Demetrio Pola, estrenada en el Teatro de Llanes en 1894); Federico Gassola (ex solista de saxofón de la Banda de Alabarderos de Madrid); Luis Espinosa de los Monteros (director, después, de la Banda Municipal de Santander); Pedro Gorrochátegui; Miguel González Arce; y Rodolfo Pérez Balmori, “Roro” (éste último, organista de la iglesia parroquial y artífice de la reorganización del grupo, sería asesinado por un izquierdista fanático dos meses antes de estallar la Guerra Civil).
Con altibajos y alguna interrupción, la cosa duró hasta el drama de 1936. Pero hoy, sesenta y seis años después del último pasodoble, algo se está moviendo en Llanes. Al igual que sucedió en el seno de la primitiva Academia, en la actual Escuela Municipal de Música ha germinado el proyecto de una nueva Banda. Maneja la batuta el profesor de guitarra Julián Tuero García, que en su etapa de estudiante en los Estados Unidos había dirigido bandas de música escolares en Edgewood (San Antonio, Texas) y en Wichita (Kansas). Él y una veintena de alumnos se afanan en ensayos para hacer posible el milagro de recuperar una parte de nuestra historia. ¿Conseguirán contagiar su entusiasmo a los llaniscos?

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el miércoles 6 de noviembre de 2002).





Félix Segura Ricci (1831-1889).






jueves, 23 de octubre de 2025

 

De izquierda a derecha, José María Naharro, Higinio del Río, Ramón García Piñeiro y Patricia Martínez, en un momento del acto celebrado en Gijón. (Foto: Angels Ferrer). 





Presentado en Gijón un libro conmemorativo sobre los cursos de verano que organiza la Universidad de Maryland en Llanes



El lunes 6 de octubre de 2025, la antigua Escuela de Comercio de Gijón acogió el acto de presentación del libro “Diásporas y fronteras, Llanes 2002-2025. De los exilios de 1936-1939 a los refugiados climáticos”, en cuyas páginas se recogen las ponencias expuestas a lo largo de veintitrés años en los cursos estivales que organiza la Universidad de Maryland en la villa llanisca.

La iniciativa académica de la universidad norteamericana se viene desarrollando desde el principio bajo la dirección de José María Naharro-Calderón, catedrático de Literatura española, Culturas ibéricas y Estudios del exilio en la Universidad de Maryland. Al curso, todo un clásico ya en el verano llanisco, asisten alumnos procedentes de distintas localidades de España y del extranjero.

En el acto celebrado en Gijón, conducido por la periodista de RTPA Patricia Martínez, acompañaron al profesor Naharro-Calderón en la mesa tres de los ponentes que habían participado en el curso: el musicólogo Carlos José Martínez Fernández, Higinio del Río Pérez, director de la Casa Municipal de Cultura durante más de treinta años, y el historiador Ramón García Piñeiro.

 












jueves, 4 de septiembre de 2025

PARTARRÍU, AYER Y HOY

 



Un porche donde no lo había



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Villa Parres, el palacio en el que residió el diputado, senador y fiscal del Tribunal Supremo José de Parres Sobrino, proyectado a finales del siglo XIX por el arquitecto cántabro Valentín Lavín Casalís, es el corazón maltrecho de la radical transformación que está sufriendo uno de los espacios urbanos de Llanes más singulares.

Siguen acudiendo a la verja los turistas para contemplar el edificio, buscando las inquietantes sensaciones suscitadas por la película “El Orfanato” (2007), de Juan Antonio Bayona, pero ahora el personal se siente atraído también, con desconsolada perplejidad, por las moles para viviendas residenciales que han ido surgiendo a toda velocidad en su entorno ajardinado. 


En la fachada principal, mientras tanto, se observa un añadido, a modo de porche o terraza, que produciría escalofríos en Lavín Casalis y en Parres Sobrino juntos.  

Ese porche con tejado de teja es un elemento ajeno al proyecto arquitectónico original, y ha nacido ahora por generación espontánea y contra natura. Trae consigo, además, el más que probable dislate de convertir en puerta una de las ventanas de la fachada.

Los llaniscos sabemos de sobra que en la fachada principal, que da a la avenida de la Concepción, nunca hubo un porche.   

Sí había uno, amplio y señorial, en la parte trasera y lateral, instalado en 1899. Lo dejó bien reflejado Cándido García (1869-1925) en dos conocidas fotografías. Estaba orientado cara al camino de La Portilla y la carretera de El Cristo, en las proximidades del bien construido muro de cierre y de una de las puertas enrejadas (desde luego, no la principal) repartidas a lo largo de la pared del perímetro.

La catedrática de Historia del Arte María Cruz Morales Saro lo explica con claridad en un libro publicado en 1999: “La casa se abría al jardín por medio de una gran terraza que ocupaba dos frentes del ángulo Sur-Este de la planta baja, con antepecho de hierro y que luego se repitió en la Quinta Guadalupe” (lo que es hoy el Archivo de Indianos de Colombres, obra también de Lavín Casalís). “En la actualidad ha desaparecido fruto de una reforma, pero era un elemento fundamental que permitía comprender el edificio en su totalidad”, afirma la profesora.

Desde esa terraza o porche (que no estaba, repito, en el sitio en el que ha aparecido ahora el esperpéntico añadido) dio un célebre mitin el senador José de Parres Sobrino en 1909, en la campaña electoral que daría el triunfo a la alianza liberal, encabezaba por él, sobre las fuerzas conservadoras. Tengo en mi archivo una fotografía que recoge uno de los momentos de aquella intervención de Parres desde el porche original.




En esta imagen se puede distinguir parcialmente, desde el centro y hacia la izquierda de la parte inferior del edificio, el porche original. Estaba situado en el ángulo Sur-Este, orientado cara al camino de La Portilla y la carretera de El Cristo. (Foto: Cándido García).

Otra foto de Villa Parres, tomada desde más cerca. El porche, que se ve bajo un antepecho, era muy parecido al que aún se puede admirar en la Quinta Guadalupe de Colombres, y desapareció con motivo de una reforma. (Foto: Cándido García). 


José de Parres Sobrino (1865-1917).









miércoles, 3 de septiembre de 2025

DOS HORAS DE UN LLANISCO ANTE PETER O'TOOLE EN EL "APOLLO" LONDINENSE

 




OPINIÓN                                                               


Empaparse de buen teatro sin saber inglés



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

En 1951, Fernando Vela (un intelectual muy vinculado a Llanes) vio actuar en Stratford-upon-Avon, localidad natal de Shakespeare, al reputado actor shakespeariano Michael Redgrave, padre de Vanessa Redgrave. Los diálogos de la obra representada eran en lengua inglesa de los siglos XVI y XVII, por lo que, según cuenta el colaborador de Ortega en su ensayo “Visita a Inglaterra”, fue muy poco lo que pudo entender. Aún así, salió de la sala empapado de teatro del bueno. 

Algo parecido me ocurrió a mí en 1992, cuando asistí a una actuación de Peter O’Toole en el viejo Apollo de Londres (coliseo que lleva abierto desde 1901 en el West End). El astro británico encabezaba el cartel del drama “Our song”, de Keith Waterhouse, dirigido por Ned Sherrin, y completaban el reparto Tara Fitzgerald, Lucy Fleming, Donald Pickering, Jack Watling, Cara Konig y William Sleigh. Le tuve dos horas frente a mí, a escasos metros de mi butaca, y en todo ese tiempo sólo se ausentó del escenario un cuarto de hora. Encarnaba a un maduro ejecutivo que ve complicarse su vida en extremo tras enamorarse obsesivamente de una veinteañera (Tara Fitzgerald). Apenas entendí tres o cuatro frases, pero eso era lo de menos. Lo importante era estar viendo actuar a Peter O’Toole. 


(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el martes 29 de diciembre de 2020). 




ENLACE CON EL PERIÓDICO










domingo, 22 de junio de 2025

EL ESCUDO DE ARMAS DE LLANES Y LOS ZARPAZOS DE LA HISTORIA

 




OPINIÓN

UN LEÓN DEBAJO DE LA ESCALERA


Extravío y pervivencia del escudo de armas más antiguo de la villa de Llanes



HIGINIO DEL RÍO PÉREZ

Desde una posición preeminente en la muralla medieval, el escudo de armas de Llanes fue testigo del inmedible flujo de gentes (el rey Carlos I de España y V de Alemania entre ellas) que penetró intramuros de la puebla llanisca a lo largo de setecientos años. La cerca, levantada a partir del siglo XIII, tenía incrustado un medio león de piedra, circunscrito a un círculo de menos de un metro de diámetro, que evocaba la concesión foral de Alfonso IX de León. Un marchamo realengo que conseguiría salir indemne de los zarpazos de la historia.  


Lucía junto a la Puerta de Villa, que daba acceso a la Calle Mayor, y en ese punto neurálgico, al abrigo del arco de entrada, se construirían en 1571, reinando Felipe II, dos soportales o pórticos con techumbre y columnas, uno a cada lado, por la parte exterior de la muralla. El de la izquierda, según se mira hacia la plaza de Santa Ana, estaba amueblado con un par de mesas grandes de piedra, en torno a las cuales celebraban sus reuniones las autoridades locales (regidores, jueces y alcaldes) y se fijaban los anuncios y avisos oficiales para conocimiento de los vecinos, con el león siempre vigilante desde el lienzo de la pared de fondo. El soportal de la derecha era otra cosa. Llamado “del Peso” porque en él se pesaban las mercancías que entraban en Llanes, daba vida a un animado guirigay de sacamuelas, rapabarbas, zapateros y apañados arregladores de paraguas. 

Los soportales fueron puestos a la venta por el Ayuntamiento en los últimos años de la década de 1880 y, como resultado de ello, Vicente Pedregal Romano (padre del escritor e historiador Vicente Pedregal Galguera) adquiriría el de la izquierda, y Manuel Toledo Benito, madrileño, masón, funcionario de Telégrafos en la villa y propietario y director entonces del semanario El Oriente de Asturias, se haría con el de enfrente. A ambos les faltó tiempo para derribar aquellas reliquias del pasado y construir en su lugar sendos edificios de excelente arquitectura, uno de los cuales, el de Manuel Toledo, conocido como “la Casa de las Siete Puertas” (número 2 de la Calle Mayor), mantiene tallado en la puerta el año de su inauguración, 1890.

El medio león se perdería de vista por aquellos años. Fue una desaparición incomprensible y chusca, reflejo del proverbial desinterés que siempre han mostrado los llaniscos por su patrimonio histórico y monumental. El paradero de la pieza, sin embargo, nunca fue del todo un enigma, según pondrían de relieve los cronistas Vicente Pedregal Galguera y Fernando Carrera Díaz-Ibargüen en algunas de sus publicaciones. Pedregal, en los años cincuenta del siglo pasado, reveló que el blasón se encontraba en las entrañas de la casa levantada por su padre, en el número 1 de la Calle El Castillo.  

Tras permanecer escondida allí más de cien años, la piedra armera se encontraría en 1992, de pura casualidad y con motivo de las obras de rehabilitación del edificio: en una jornada de huelga general, marcada por el cierre de los bares y el miedo a los piquetes, los obreros llevaron al tajo su comida cocinada; removieron y acomodaron piedras y ladrillos para hacer un fuego y calentar las tarteras, y de pronto, en el limbo de un rincón del portal, apareció la efigie del medio león. 

La noticia no trascendió a la prensa. Los propietarios del inmueble (Julio Álvarez Palacio, Manuel Miguel Amieva, Demetrio Sanz Ruiz y Rafael Sobrino Fernández) dieron cuenta del hallazgo a las autoridades regionales, y la historia tuvo así un final feliz. Desde 2003 el escudo de armas preside majestuosamente la escalera de la Casa Consistorial.  

(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA el viernes 20 de junio de 2025). 



Puerta de Villa. Soportal de la Calle el Castillo. (Grabado de Masi, 1888).

Puerta de Villa. Soportal de la derecha y entrada a la Calle Mayor. (Grabado de Masi, 1888).





















sábado, 24 de mayo de 2025

LOS ESCULTORES ANTONIO SOBRINO Y MERCEDES CANO DONAN UNA OBRA AL CENTRO DE EDUCACIÓN DE PERSONAS ADULTAS DE LLANES

 



DOS ARTISTAS EN LA ARQUERA


Charla de presentación de la pieza escultórica "Polifemo"




Por HIGINIO DEL RÍO PÉREZ


Decíamos en un artículo publicado en LA NUEVA ESPAÑA en enero de 2024 que la senda artística emprendida por Antonio Sobrino Sampedro en los años noventa tuvo su punto de partida en mimbres familiares, que determinaron su vocación, y en el diálogo entre el fuego y el hierro, que habría de acompañar siempre sus pasos. Nacido en 1970, descendiente de un emigrante corito en Cuba y en México (Cayetano Sobrino Mijares, 1853-1915), su bisabuelo, coetáneo de Manuel Cue), Antonio es de los hombres que saben aprovechar cabalmente los recursos y oportunidades que la vida va poniendo en su camino. 


De su tío abuelo Emilio Sobrino Mier, escultor y pintor, aprendió lo básico de la talla, del dibujo y de la pintura; de la mano de otro pariente cercano, Antonio Sampedro Marcos, hermano de su madre María Pilar, empezaría a ejercer el oficio de la forja en la vieja herrería de Bricia en la que su abuelo materno, Antonio Sampedro Collado, había dedicado muchas horas de su vida a hacer carros de labranza y enrejados.

Emilio Sobrino Mier (1903-1992), formado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en cuyas aulas coincidió e hizo amistad con Juan de Ávalos, era el autor de la magnífica estatua de Posada Herrera que desde 1963 preside el parque de la villa. Esa pieza, cincelada y rematada en el taller madrileño de Ávalos, vino a sustituir a la figura original, obra de José Gragera, inaugurada en 1893 y desaparecida en la Guerra Civil.

Emilio Sobrino tenía su estudio en La Moría, en la planta baja de una casa marinera de galerías abiertas al Sablín y una atmósfera de Montmartre en su interior. Era un artista sin pretensiones, pese a su enorme valía, pero conformábase con disfrutar de su tarea creativa sin el menor asomo de prisa o de agobio. Cuando ponía en el tendal una llamativa servilleta (siempre la misma servilleta de vistosos colores) era como si activara un código de aviso a navegantes: era la señal de que estaba ocupado en lo suyo y que no se le debía molestar hasta que la personalísima bandera se arriase. Aquel hábitat sagrado del escultor sería frecuentado por Antonio Sobrino Sampedro, nieto del hermano mayor de Emilio. Allí, de rapaz, se iniciaría Antonio en el arte de modelar.

 

MÁS DE 30 AÑOS DE TRABAJO 

Antonio trabajaría, desde muy joven, en varios talleres de forja, primero en condición de aprendiz y luego como oficial, hasta que, finalmente, decidió alquilar una nave en Celorio y empezó a ejercer el oficio por su cuenta. Hoy acumula ya, apasionada y pacientemente, más de tres décadas de trabajo, compartidas desde 1992 en una unión profesional y personal a todos los efectos, con Mercedes Cano Redondo (Madrid, 1971), a la que conoció en 1991 en Llanes, donde ella estaba desempeñando un trabajo de temporada de verano. Hasta ese momento, en el currículo laboral de Mercedes en Madrid constaba una corta pero enriquecedora experiencia como ilustradora en el equipo de la productora de dibujos animados Cruz Delgado, además de su participación en la elaboración de decorados y escenografías de teatro. En Llanes, Antonio iría introduciendo a su compañera en los secretos de la forja, y luego, Mercedes estudiaría la carrera de Historia del Arte en el Campus del Milán de la Universidad de Oviedo. Los mismos estudios, por cierto, que va a iniciar en breve Antonio, una vez superado en el Centro de Adultos de La Arquera el curso de acceso a la Universidad.   

En 1994 ambos darían forma a su propuesta artística “Hierro vivo”, de la que derivó, aquel mismo año, una primera y prometedora exposición, organizada en la Casa Municipal de Cultura de Llanes. A los registros e inagotables posibilidades de ese proyecto siguen entregados Antonio y Mercedes. Golpe a golpe. Perseverantes, perfeccionistas. Inmersos en la búsqueda de lenguajes y metáforas. Sopesando profundamente cada fase del proceso creativo.  

 

ENCUENTROS CON CHIRINO 

En 1999 participaron en el taller de escultura que impartió Martín Chirino en la Fundación Botín de Santander, y esto supondría para ellos el encuentro con un maestro fundamental. Con él harían otros dos talleres: en la Fundación Unión Fenosa de La Coruña (2002) y en los encuentros Al Norte, promovidos cuatro años después en las instalaciones de Arcelor Mittal en Gijón. Los cursos ofrecían una importante parte conceptual. En las conversaciones con Chirino se compartían experiencias y se rastreaban los fundamentos de la obra escultórica contemporánea, descubriendo espacios ocupados con líneas o espirales, a modo de dibujos en el aire, que capturan y dan sentido al vacío entre ellas; y se reflexionaba sobre el origen de la escultura de hierro y el papel jugado en este sentido por Julio González, verdadero iniciador en España.

A día de hoy, la pareja de creadores contabiliza en común un amplio catálogo de sugestivas obras, que se hallan repartidas por variadas geografías. Mencionaré algunas de ellas: “El Estudiante” (1995), en el Campus de Humanidades de la Universidad de Oviedo; “Trilobite” (2001), en los jardines del Centro de Escultura Museo Antón de Candás; “Con tempo” (2002), una intervención en el casco histórico de Llanes por medio de la colocación sobre el empedrado de noventa y tres placas metálicas, de base de acero cartén y letras en acero inoxidable marino; contienen estas placas fragmentos extraídos de tres poemas de Celso Amieva (“Diana sin hiel a la Puebla de Aguilar”, “Soneto a la sidra” y “Las costas de Tor”) y trazan un recorrido a pie de calle que excita la curiosidad de los turistas.

Otras obras de Antonio y Mercedes en la villa llanisca son la titulada “Horizonte” (2001), plasmada en una pared de la sala de conciertos de la Escuela Municipal de Música; “Lluvia” (2003), sutil instalación que cuelga del techo del patio interior del Ayuntamiento, colocada allí tras la reforma a que fue sometido el edificio consistorial bajo el mandato del alcalde Antonio Trevín, y “Domus” (2006), una pieza hecha por triplicado y ubicada al aire libre junto al espacio que ocupó la Plaza de Toros, cuyas réplicas se muestran en dos localidades canarias hermanadas con Llanes: Adeje (Tenerife) y Tías (Lanzarote).

De ninguna manera se nos ha de olvidar mencionar en este recuento su primera, hasta ahora, incursión internacional, surgida en 1999 dentro de la iniciativa “Pueblo Cultural de Europa”. En aquella oportunidad participaron en el Simposio de Escultura “Een Zee Van Staal/ Beelden Kust”, en la localidad holandesa de Wijk aan Zee, con una escultura móvil eólica que titularon “Esperanza”. La realizaron in situ, durante un período de dos meses, en una de las naves de los altos hornos del lugar, donde fueron puestos a su disposición todos los medios necesarios. A la inauguración de “Esperanza”, que está colocada frente a la mar y azotada por los vientos, acudió la entonces Reina Beatriz de Holanda.

La vida laboral de Antonio Sobrino y Mercedes Cano tiene su escenario en la casa-taller en la que residen, en la localidad de Barro. Doman allí la materia incandescente, despliegan repertorios y aventuran formas que asemejan estructuras y movimientos de la naturaleza. Sus obras de gran formato están concebidas para interactuar con el entorno (lo que resultó evidente, por cierto, en la exposición “Cardumen”, presentada en 2023 en el Centro de Arte Contemporáneo de Villapresente, en Reocín, Cantabria; pero al propio tiempo objetivan trabajos a escala más pequeña, en los que entran en juego la madera y la cerámica combinadas con el hierro y el acero. 

El crítico de arte Ángel Antonio Rodríguez viene siguiendo atentamente desde hace años el quehacer de la pareja y ha captado la impronta y los rasgos esenciales que identifican a Antonio y Mercedes, entre ellos el talento para transmutar y hacer maleables los metales, la visión de las posibilidades de la materia en relación o en contraste con referencias a veces insospechadas, la mirada poética con la que se acercan a lo matérico, la relación de equilibrio que establecen con el espacio circundante, y la intención de ser siempre introspectivos y de sugerir introspección a todo el que contempla sus obras.

  

ARTISTAS Y ARTESANOS 

Son escultores y herreros. Artistas y artesanos que aúnan vanguardia y tradición.

Como era previsible, su trayectoria está despertando cada vez más atención dentro y fuera del Principado. Así, en 2020 les fue encargado un trabajo en el antiguo cementerio de Comillas, en cuyo núcleo se conservan las ruinas de un templo gótico. Tal espacio había sido reformado en 1893 por el arquitecto catalán Doménech i Montaner, que agrandó el camposanto, lo rodeó de una cerca de mampostería, escalonada para adaptarse al terreno y rematada por pináculos, y diseñó para el arco de entrada una monumental verja modernista, en la que quedaba resaltada la simbología cristiana. Esa fue la pieza que Antonio Sobrino y Mercedes Cano restauraron de forma magistral. Una tarea en la que invirtieron dos años, a lo largo de los cuales compusieron y ensamblaron un puzzle de 1.300 elementos nuevos de hierro forjado, idénticos a los originales. Pura orfebrería.

Asumirían no mucho tiempo después una intervención similar en esta casa: la restauración, en concreto, de la rejería, que se conserva casi en su integridad. De factura modernista, lleva instalada desde 1900, año de la inauguración de las Escuelas Cristianas de La Arquera, fundadas por el benefactor Manuel Cue Fernández. Estamos en un edificio emblemático, proyectado por el arquitecto cántabro Valentín Ramón Lavín Casalis, autor también del proyecto de otras dos notables mansiones del entorno: la Quinta Guadalupe en Colombres, sede actual del Archivo de Indianos, y Villa Partarrío en Llanes. En 2023 un automóvil impactó contra la verja principal de La Arquera, causando en ella considerables desperfectos, y Antonio y Mercedes serían los encargados de recomponerla desde el año pasado. Ya han completado dos de las tres fases que hay previstas. Del montón de restos sobrantes de la restauración saldría el cíclope “Polifemo”. Se trata de una pieza escultórica concebida y pergeñada sobre la marcha, de improviso, producto de una súbita inspiración como “arte encontrado”, en sintonía con el concepto de “objet trouvé” de Marcel Duchamp. A partir de hoy, la representación simbólica del personaje mitológico “Polifemo” encuentra aquí, por expreso deseo de sus recreadores, un digno acomodo entre los afanes de superación personal que alientan los alumnos del Centro de Educación de Personas Adultas Oriente-Costa de Llanes. 

La Arquera, Llanes, 22 de mayo 2025. 


De izquierda a derecha, Antonio Sobrino, Pilar Sampedro Marcos (madre del escultor), Iris Martínez Guerra (directora del CEPA), Higinio del Río y Mercedes Cano, ante la pieza escultórica "Polifemo".


Antonio Sobrino y Mercedes Cano.



Verja principal de las antiguas Escuelas Cristianas de La Arquera, fundadas en 1900.