domingo, 13 de agosto de 2017
jueves, 25 de mayo de 2017
TEATRO EN ASTURIAS: UN ENCUENTRO SIN PRECEDENTES ENTRE PROGRAMADORES Y COMPAÑÍAS
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| El dramaturgo Etelvino Vázquez, en la presentación de las propuestas de la compañía Teatro del Norte. (Foto: Higinio del Río). |
Los días 23 y 24 de mayo de 2017, el Paraninfo de Laboral Gijón
Ciudad de la Cultura fue sede de dos intensas jornadas teatrales convocadas por
la Viceconsejería de Cultura del Gobierno del Principado de Asturias. Fue un encuentro absolutamente novedoso.
Asistieron al encuentro los directores de las casas municipales
de cultura de 24 ayuntamientos y los representantes de 46 compañías teatrales,
así como de los colectivos ACPTA (Asociación de Compañías Profesionales de
Teatro y Danza en Asturias) y FOROESCENA (asociación de empresas de artes escénicas
de Asturias).
El objetivo fue facilitar el encuentro entre los
programadores municipales y los grupos teatrales que forman parte del Circuito
de las Artes Escénicas del Principado. Sobre el escenario, a lo largo de un
total de diez horas, se sucedieron pequeñas representaciones de diez minutos,
con las que se completó una visión general de las propuestas teatrales
incluidas en la presente edición del Circuito de las Artes Escénicas. Los
directores de las Casas de Cultura conocieron así, de primera mano, los contenidos,
características, necesidades técnicas y público al que van dirigidas las obras
seleccionadas.
Fue una excelente ocasión para profundizar en el conocimiento
mutuo y en el intercambio de experiencias.
El Circuito de las Artes Escénicas,
una de las conquistas culturales más notables de la región asturiana en los últimos
años, se creó en 2001. Es un paso más en la democratización de la cultura.
En esencia, implica un marco de coordinación entre el Gobierno del Principado, los ayuntamientos y las compañías profesionalesy permite ofrecer y acercar el teatro a los ciudadanos de numerosos municipios. Al propio tiempo, colabora en el fomento de la creación, producción y difusión de las artes escénicas.
En esencia, implica un marco de coordinación entre el Gobierno del Principado, los ayuntamientos y las compañías profesionalesy permite ofrecer y acercar el teatro a los ciudadanos de numerosos municipios. Al propio tiempo, colabora en el fomento de la creación, producción y difusión de las artes escénicas.
En la actualidad, se programan cada año 300
representaciones dentro del Circuito, del que forman parte 25 ayuntamientos y
cuarenta y ocho compañías.
Higinio del Río Pérez
Higinio del Río Pérez
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| Laboral Gijón Ciudad de la Cultura, sede de los encuentros. |
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| Moisés González y Ana Eva Guerra, de El Callejón del Gato. (Foto: Higinio del Río). |
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| Verónica Gutiérrez y Silvino Torre, de Factótum Teatro. (Foto: Higinio del Río). |
viernes, 21 de abril de 2017
LIBRO "DIMES Y DIRETES". UNA ENTREVISTA A HIGINIO DEL RÍO EN "EL COMERCIO"
____________________________________________________
ENTREVISTA
HIGINIO
DEL RÍO, PERIODISTA
“La entrevista fue
el inicio de los periodistas asturianos en Madrid”
Ramón Batalla
Hace unos días, ha visto la luz el tercer libro del periodista
llanisco y gestor cultural Higinio del Río. La obra, titulada “Dimes y Diretes”,
recoge en sus páginas una selección de entrevistas a cuarenta y tres
personalidades de la vida española.
Durante ese
período profesional, entre los años 1978 y 1988, realizó numerosas entrevistas,
una selección de las cuales aparecen en este libro, prologado por el ex jefe de
la Casa del Rey, el asturiano Sabino Fernández Campo, y estructurado en cinco
capítulos: Periodismo y Literatura, Política y Políticos, Economía y
Sindicalismo, Espectáculos y Deporte y Pensamiento y Sociedad.
Galería de retratos
Aparecen en
“Dimes y Diretes” algunas de las personalidades más importantes de la reciente
historia de España, como Carlos Bousoño, Antonio Buero Vallejo, Camilo José
Cela, Antonio Mingote, Emilio Romero, Fernando Vizcaíno Casas, José María de
Areilza, Enrique Barón, Manuel Fraga, Julián García Vargas, Marcelino Camacho, Carlos
Ferrer Salat, Antonio Gutiérrez, Ramón Tamames, Nuria Espert, José Luis L.
Aranguren, Julio Caro Baroja, Julián Marías y Amando de Miguel.
Licenciado en
Periodismo por la Universidad Complutense, Higinio del Río ha sido redactor
jefe de la revista Crítica de Arte, colaborador habitual de varias publicaciones
y responsable de Prensa de la Federación Nacional de Casas Regionales y
Provinciales y del Centro Asturiano de Madrid.
Es, asimismo,
el director de la Casa Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Llanes desde
febrero de 1990.
Del Río ha
publicado hasta ahora dos libros: “Asturianos en Madrid” (Avilés, 1990) y “Crónica
cultural. Una aproximación a la Casa de Cultura de Llanes” (Gijón, 1992),
prologados por el abogado y periodista José Mario Armero y por el sociólogo
Amando de Miguel, respectivamente.
Es también
autor de la tesina “Hacia el establecimiento de las relaciones diplomáticas
entre España e Israel”.
En su primer
libro, “Asturianos en Madrid”, aparecieron algunas de las entrevistas que
publicó en EL COMERCIO, a personajes como Fernando Morán, Juan Antonio Cabezas,
Víctor Manuel, José León Delestal y Manuel Antonio Rico.
- ¿Qué objetivos persigue con su último libro?
- En
conjunto, el libro pretende acercar al lector a uno de los períodos más
intensos del siglo XX español, a lo largo del cual tuvieron lugar sucesos tan
importantes como la Transición democrática, los gobiernos de UCD, la
Constitución del 78, la organización del Estado de las Autonomías, el intento
golpista del 23-F, la victoria del PSOE en octubre del 82 y la incorporación al
Mercado Común y a la Organización del Atlántico Norte (OTAN).
“Pretendo acercar al lector
a uno de los períodos
más intensos del siglo XX
español”
- ¿Por qué la entrevista?
- Para los
periodistas asturianos que hemos trabajado en Madrid, el género de la
entrevista fue como un rito iniciador. Estaban tan a mano tal cantidad de
personajes famosos e ilustres, tantos protagonistas permanentes de la noticia,
que resultaba relativamente fácil aprovechar esa fuente inagotable de
entrevistas siempre demandadas por el público lector.
- ¿Qué condiciones básicas ha de tener un
entrevistador?
- Entre otras
cosas, saber escuchar e interpretar; resumir y sintetizar las respuestas con
acierto, evitando la tergiversación y el cambio de sentido; y, como diría el
teórico francés Philippe Gaillard, simplemente hacer decir al entrevistado lo
que interesa al público.
“El único problema entre más de
doscientos entrevistados
lo tuve con el profesor Gustavo
Bueno”
- ¿Tuvo usted problemas alguna vez con los
personajes entrevistados?
- Solamente
en una ocasión. Con Gustavo Bueno. En una entrevista que le hice para HOJA DEL
LUNES de Oviedo hace años calificó a Lluis Xabel Álvarez -marido de la
consejera de Cultura en funciones, Amelia Valcárcel- de “cretino completo”. Se
armó bastante alboroto y Gustavo Bueno fue objeto de una querella criminal. La
acusación particular pedía una multa de varios millones de pesetas y unos años
de destierro para el profesor. Lo que me sorprendió fue la salida de Bueno, que
intentó, sin éxito, que pagara el pato el más débil, esto es, el periodista.
Negó haber dicho “cretino completo y apunto que el calificativo empleado había
sido el de “cretense”. Fue un suceso algo surrealista y no dejó de tener su
gracia… El único problema entre más de doscientos personajes entrevistados.
Los mejores
- ¿De qué entrevista guarda mejor recuerdo?
- Pasé con
Cela una hora y media memorable. De Julio Caro Baroja me impresionó el tono de
pesimismo que tenían sus palabras. Enrique de Castro me pareció un cura
admirable que está haciendo una gran labor luchando contra la droga en los
barrios marginales de Madrid.
- ¿Cuál es la mayor dificultad en la
elaboración de las entrevistas?
- Resumir en
seis o siete folios los 90 ó 100 minutos de conversación que mantuve por
término medio con cada uno de los entrevistados.
“Guardo mis mejores recuerdos de
Camilo José Cela, Julio Caro Baroja
y del cura
Enrique de Castro”
En el prólogo
del libro, el teniente general Sabino Fernández Campo, conde de Latores, señala
que “Higinio del Río ha sabido extraer de las entrevistas que ahora aparecen
reunidas la esencia de cada personaje, sus sentimientos interiores y sus
recónditos pensamientos”.
El ex jefe de
la Casa del Rey añade en su prólogo a “Dimes y Diretes” que “entre el amplio y
selecto plantel de personalidades que son objeto de sus entrevistas, las hay
que sentaron a través de sus respuestas unos criterios permanentes, unas
opiniones intemporales que pueden tener aplicación en todo momento”.
(JUEVES 6 DE
JULIO DE 1995 · EL COMERCIO)
domingo, 2 de abril de 2017
III CONFERENCIA ESTATAL DE LA CULTURAL EN VALLADOLID
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| Centro Cultural "Miguel Delibes" de Valladolid. (Foto: M. Alonso Saiz). |
OPINIÓN
Cura de humildad entre efectos Guggenheim
La III Conferencia Estatal de la Cultura celebrada en Valladolid
HIGINIO DEL RÍO PÉREZ
La centralidad
de la cultura, reivindicada en los años de la Transición por las Comunidades
Autónomas, ha dado lugar a una proliferación por toda la geografía española de
gigantescos equipamientos, a los que hoy es difícil dar vida. Los “efectos Guggenheim” están a la vista, y, precisamente, en uno de esos
colosales contenedores, el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, se acaba
de celebrar la III Conferencia Estatal de la Cultura.
A diferencia de
encuentros anteriores, la reunión de Valladolid, organizada por la Federación Española de Asociaciones de Gestores Culturales
(FEAGC), vino a concretar una suerte de cura de humildad a partir de una visión
más realista y más práctica de las cosas. En 2014, el I Foro de la Cultura de
Burgos, concebido en torno al concepto de la “Innovación para un cambio social”,
había situado el arte y la creatividad como elementos esenciales para poder superar
la crisis universal. En 2015, el I Encuentro “Cultura local y construcción de
ciudadanía”, convocado en Madrid por la Dirección General de Política e
Industrias Culturales y del Libro, especulaba sobre modos y maneras de
involucrar, desde lo público, a los ciudadanos en los procesos culturales; y en
2016, el segundo Foro de la Cultura de la capital burgalesa, bajo el epígrafe
“Identidades en la frontera”, ponía el acento en la multiculturalidad y en los crecientes
desafíos de un mundo globalizado aún por digerir.
Sin abandonar las líneas de reflexión que nos fueron abiertas en
las tres citas precedentes, en Valladolid se analizó la realidad bajo un prisma
nuevo. Tocaba hablar de sostenibilidad, de minimalismo, de realismo a escala
abarcable y a pie de obra, y así lo hizo desde el primer minuto Sergio del
Molino, el autor del libro “La España vacía”.
Este escritor y ensayista reclamó una mayor atención para la gente
que permanece en el campo y pidió que la cultura, tan asociada al medio urbano,
pose su mirada en las almas dispersas que resisten la despoblación y la
exclusión del discurso general. Acercar dos mundos separados, que se desconocen
y que incluso se desprecian, en un momento en el que se impone la lógica
productivista y consumista, es una idea que deberá atraer a artistas y
escritores de entre 35 y 45 años, ansiosos por recuperar sus raíces y por
reconectarse a un paisaje perdido. Se necesitan artistas que pongan su manejo de
los símbolos al servicio de la comunidad y que generen nuevos imaginarios
sociales en el entorno rural. (En Asturias tenemos un buen ejemplo de esto en
la figura excelsa del músico Mento Hevia).
Las ponencias que siguieron a Del Molino hurgaron también en lo
básico y añadieron al debate un infinitivo tras otro: enfatizar la cultura como
derecho, frente a la cultura tomada como industria, como rentabilidad o como
ocio; recuperar el valor pedagógico de la cultura; “acabar con la complicidad
entre el Estado y las empresas del espectáculo y de la industria cultural”… Y en
medio de todo, alertas, diagnósticos y toques de atención: sobre el proceso que
padecemos de liquidación de lo público; sobe la excesiva vinculación de las
áreas de cultura al turismo; sobre la necesidad de fortalecer la
profesionalización de la gestión de la cultura; y, especialmente, sobre la
desestructuración de la España autonómica (“las políticas culturales regionales
están obsesionadas con ser independientes”, lamentó el asturiano Jorge
Fernández León; “están desconectadas y con infraestructuras vacías”, añadió Alfons
Martinell, de la Universidad de Girona), algo que pide a gritos un pacto para
la cultura y una voluntad política para que el poder legislativo apruebe leyes que
corrijan la irracional descoordinación.
El programa, que incluyó la presentación de un voluntarista Libro
Blanco de Buenas Prácticas, fue clausurado por Antonio Gamoneda con el mensaje
de “una cultura que haga un mundo mejor”. El poeta dio la receta de una gestión
cultural “que alivie las estructuras injustas del reparto de la propiedad” y “que
sea siempre un trabajo de condición humanista”.
(Artículo publicado en el diario LA NUEVA ESPAÑA de Oviedo, el sábado 1 de abril de 2017)
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| La imagen recoge uno de los debates durante el encuentro de Valladolid. (Foto: H. del Río). |
viernes, 24 de marzo de 2017
SABINO FERNÁNDEZ CAMPO: UNA VISIÓN DEL PERIODISMO
Prólogo escrito en abril de 1995 por el general ovetense para el libro ASTURIANOS EN MADRID, de Higinio del Río:
La
entrevista es un género periodístico tan interesante como difícil. Interesante,
porque nos permite conocer la manera de ser y las opiniones de figuras
destacadas en los distintos aspectos de la sociedad. Difícil, porque el
entrevistador ha de reunir una serie de condiciones mediante las cuales pueda
obtener resultados en los que se conjuguen el atractivo y la sinceridad, la
oportunidad y la brillantez.
Ante
todo, tiene que desplegar la habilidad necesaria para conseguir que el entrevistado
acceda a serlo.
Como
es natural, y sin restar valor a lo que piensan y digan personas vulgares y
corrientes, la atención primordial ha de dirigirse a quienes, por su
distinguida personalidad, pueden exhibir interioridades, manifestar ideas,
declarar propósitos o pronosticar acontecimientos relevantes. Y no siempre
resulta sencillo para el periodista abordar de buenas a primeras a los que se
encuentran en esas circunstancias por su experiencia, su categoría o la misión
que tienen encomendada en un momento dado.
El
vencer la ocasional resistencia a aprovechar el momento propicio, encierra ya
un mérito inicial para el entrevistador.
Pero
las dificultades continúan porque es preciso, además, formular las preguntas
con tino y con acierto, para tratar de obtener respuestas profundas, adecuadas
a la posición del entrevistado, a sus responsabilidades y a su fama. Puesto que
una entrevista periodística ha de ser breve, se necesita seleccionar muy bien
el interrogatorio para que quien lo responde no aparezca soso y desairado.
Tiene que lograrse establecer una comunicación auténtica y recíproca entre los
interlocutores; una colaboración en la que el papel de cada uno quede claro,
pero conjuntándose los dos en el resultado. No se trata de lanzar interrogantes
al azar, buscando tan sólo el sensacionalismo que se consigue al desvelar
secretos.
Es
cierto que la indiscreción está más en las respuestas que en las preguntas,
pero tal vez se trata de provocar sutilmente las que lo sean un poco, porque
también en ellas radica la curiosidad.
Pueden
ser bastante encontrados los sentimientos de las personas importantes con
respecto a las entrevistas. Hay quien las desea, las busca y las acepta, quizá
como un medio de promocionarse y darse a conocer o simplemente como ocasión
aprovechable para manifestar lo que se piensa. Hay, en cambio, quien las teme y
se niega sistemáticamente a concederlas, pensando sin duda en que es una gran
virtud saber callar. “Bienaventurados los que no hablan -afirmaba Larra- porque
ellos se entienden”.
“La
Naturaleza -decía Quevedo- dobló casi todos los instrumentos de los sentidos;
si no es el de la boca, por no dar al hombre más que una lengua, pues si con
una recibe mil daños de sí mismo, ¿qué no haría con dos?”. Y muchos proceden de
acuerdo con este aserto porque estiman que el que sabe callar es el más fuerte.
Siento
apartarme de la tradicional opinión en cuanto a que los viejos refranes
encierran toda una sabiduría popular. En general, los encuentro desconfiados,
materialistas y predominantemente negativos. Pero admitamos, al menos, que
pueden tener interpretaciones distintas, sin establecer al respecto normas
inconmovibles. Esto sucede con la afirmación de que “el silencio es oro”. A
veces, hacen falta muchas palabras para conseguir ese oro al que el refrán
alude. A no ser que precisamente se trate de vender el silencio ante un hecho
comprometido. En todo caso, si es cierto que puede ser loable tener el valor de
permanecer callado ante las acusaciones calumniosas, no deja de suponer todo lo
contrario abstenerse de hablar cuando con la palabra se puede evitar un
agravio, desmentir una infamia o deshacer un infundio.
El oro del silencio
Para
algunos será incómodo hablar y prefieren corroborar el refrán al aspirar al oro
del silencio, pero otros pueden caer en la mayor de las cobardías inspirada por
la comodidad o por el deseo de no complicarse la existencia.
Algunas
veces la entrevista nos dice más por lo que el entrevistado calla que por lo
que expresa. El acierto del entrevistador consiste, entonces, en dejar
constancia, sin que se note demasiado, de que el silencio se ha producido, para
que puedan imaginarse las causas.
La
entrevista es también una lección para aconsejar una prudencia que no se opone
a la sinceridad, porque, como señalaba André Maurois, “ser sincero no es decir
todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa”.
Frente
a la prudente sinceridad, se da en ocasiones la sinceridad descarnada e
indiscreta. No es este el caso de las declaraciones que se recogen en este
libro, y por eso es de resaltar el acierto con que su autor las ha
seleccionado.
El peligroso deporte de la indiscreción
Pero,
de ordinario, es frecuente que algunas personas practiquen el peligroso deporte
de la indiscreción. Y suele ocurrir que esa indiscreción esté en razón directa
de la ignorancia, ya que los más indiscretos son los menos preparados, los que
menos saben, y su afán de presumir de saber les hace apresurarse a divulgar lo
poco que saben, para prodigar, exagerándolos o desfigurándolos, sus mínimos
conocimientos.
Alguien
dijo también, con intención malévola, que hay hombres de pocas palabras, pero
que resultan suficientes para expresar todas sus ideas.
La
vanidad de que los demás sepan que se nos ha contado un secreto, suele ser una
de las razones principales para desvelarlo. Por eso el mérito del entrevistador
estriba en observar una conducta acorde con la psicología del entrevistado.
No
hace mucho he leído un comentario incluido en un corto artículo de Álvaro
Pombo: “Se trata de que ese vistazo o instantánea en que cualquier entrevista
bien hecha consiste, contenga un resorte intelectual breve y poderoso. De lo
contrario, las preguntas y respuestas se suceden sin gracia”.
Después
de vencer la posible resistencia inicial de los partidarios del silencio o de
los que no quieren prodigarse al exponer sus ideas, es necesario que el
entrevistador formule sus preguntas de acuerdo con algunas de las
consideraciones que hemos comentado. Que sean sugerentes para obtener
respuestas atractivas y sustanciosas. Que respete lo que se le diga y lo recoja
con exactitud, sin añadir arriesgadas interpretaciones de su propia cosecha,
que no respondan a la realidad.
Puede
pensarse, por otra parte, que las entrevistas han de ser de plena actualidad.
Pero no olvidemos que la actualidad puede haber comenzado hace muchos años.
Además, esa creencia, que puede ser exacta en muchos casos, se modifica en
razón del interés que también encierra reproducir y publicar en el presente
entrevistas realizadas en el pasado, porque es posible que éste sea un método
eficaz para resaltar las diferencias que se producen en las opiniones,
contrastar ideas con conductas posteriores, previsiones con resultados y
propósitos o promesas con su cumplimiento. La experiencia puede indicarnos, por
ejemplo, que los políticos no siempre quieren decir lo contrario de lo que
dicen. Pero la verdad es que cada uno de nosotros es sucesivamente, no uno,
sino muchos, que suelen ofrecer entre sí los más varios y asombrosos
contrastes. Quizá por eso aconsejaba Churchill: “Di lo que piensas ahora con
firmes palabras y dí mañana lo que piensas mañana con firmes palabras, aunque
ello contradiga lo que dijiste hoy”.
Hacer los menos pronósticos posibles
La
única certeza, cuando se habla de lo que puede venir, es que pocas cosas
suceden según lo previsto. Ionesco
afirmaba que “sólo se pueden predecir las cosas una vez que han sucedido”. Y
por eso es recomendable hacer los menos pronósticos posibles. Sobre todo en
relación con el futuro.
De
las declaraciones formuladas hace años y publicadas -o republicadas- hoy,
pueden deducirse aciertos y errores que dan más valor al oficio del que ha
sabido recogerlas y reproducirlas con exactitud.
Los
tiempos que corren, cuando el acontecimiento imprevisto de cada día oscurece el
del día anterior, son propicios a que se hagan patentes los errores en el
vaticinio, pero asimismo dan lugar a que resulten extraordinariamente
ponderables los juicios cuyo acierto se demuestra posteriormente.
Higinio
del Río ha sabido extraer de las entrevistas que ahora aparecen reunidas y que
por ello admiten la comparación, la esencia de cada personaje, sus sentimientos
interiores y sus recónditos pensamientos.
Entre
el amplio y selecto plantel de personalidades que son objeto de sus
entrevistas, las hay que sentaron a través de sus respuestas unos criterios
permanentes, unas opiniones intemporales que pueden tener aplicación en todo
momento y encierran precisamente el valor de su acierto perdurable. Otras
opiniones, más coyunturales, tienen también el mérito de marcar puntos de vista
sobre hechos, momentos o situaciones más aleatorias y que, en consecuencia,
pueden ser de gran utilidad para calificar las previsiones al compararlas con
lo que sucede posteriormente. Optimismo y pesimismo se combinan. Pero si a
muchas de las personas interrogadas se les hubiera podido anticipar sucesos,
acontecimientos o escándalos que se produjeron después, no podían haberlos
imaginado siquiera. Es grande la diferencia entre el vaticinio y la realidad.
Afirmaba
Camilo José Cela que hay en cada persona cosas que no a todos
interesan, “cosas que son para llevarlas a cuestas uno solo, como una cruz de
martirio, y callárselas a los demás. A la gente no se puede decir todo lo que
nos pasa, porque en la mayoría de los casos, no nos sabrían entender”.
Higinio
del Río no aspira a desvelar esas cosas íntimas, pero sí a reflejar las que son
dignas de conocerse y su conocimiento encierra utilidad verdadera y destacado
interés.
Ha
clasificado perfectamente sus entrevistas y conseguido las respuestas de
personajes señeros en las distintas facetas de la vida nacional.
Y
lo ha hecho a la perfección porque es un periodista culto, un interlocutor
prudente, con una gran experiencia de la profesión, que recoge en este libro
los diálogos que en su día aparecieron en distintas publicaciones, precedidos
de ordinario por una inteligente y orientadora introducción y rodeados del
ambiente en que se produjeron.
Licenciado
en Periodismo, autor de varios libros y colaborador en otros, ha sido redactor
jefe de la revista madrileña CRÍTICA DE ARTE y ha figurado al frente de los
gabinetes de prensa de la Federación Nacional de Casas Regionales y del Centro
Asturiano de Madrid. En la actualidad es director de la Casa Municipal de
Cultura de Llanes, en la que realiza una gran labor.
Y,
además, es asturiano.
Yo
tengo el honor de ser su amigo y por eso he sentido la satisfacción de escribir
estas líneas de introducción para el libro de entrevistas que ahora ve la luz.
Sabino Fernández Campo
Sabino Fernández Campo (Oviedo, 1918- Madrid, 2009), militar y figura relevante de la Transición. Teniente general
honorífico del Cuerpo Militar de Intervención. Secretario general y Jefe de la
Casa Real de España. Conde de Latores. En
julio de 1996 participó como ponente en el curso de verano “Cuestiones de Política y
Derecho” de la Universidad de Alcalá de Henares, dirigido por el
profesor Luis García San Miguel en la Casa Municipal de Cultura de Llanes, con una ponencia titulada “Ética y política.
Reflexiones sobre Maquiavelo”.
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| Madrid, 17 de octubre de 1995. Presentación del libro "Dimes y Diretes" en el Centro Asturiano. De izquierda a derecha, Sabino Fernández Campo, José Luis L. Aranguren, Cosme Sordo e Higinio del Río. |
sábado, 18 de febrero de 2017
domingo, 12 de febrero de 2017
DEL MEJOR FOLKLORE DE LLANES
Domingo 2 de febrero de 1997, Teatro Campoamor de Oviedo. V
CONCURSO Y MUESTRA DE FOLKLORE "CIUDAD DE OVIEDO".
Homenaje a Higinio del Río y al Concejo de Llanes.
Producción de la Televisión Local de Oviedo, de 65 minutos de duración. En ella aparecen algunos de los grandes nombres del folklore llanisco, como Antonio Cea Gutiérrez, Socorro Noriega, Ignacio Noriega (el gaitero de San Roque del Acebal), Xuacu Amieva, el "Ochote de Llanes", Marta Elola y el grupo del Pericote dirigido por Gema Cea.
Presenta: CARLOS MENÉNDEZ JEANNOT.
Aunque la calidad de la imagen no es muy buena (se ha digitalizado a partir de un VHS de TLO), es un documento de un gran valor para los llaniscos. Se trata, probablemente, de la mejor muestra de folklore llanisco organizada en Oviedo.
Homenaje a Higinio del Río y al Concejo de Llanes.
Producción de la Televisión Local de Oviedo, de 65 minutos de duración. En ella aparecen algunos de los grandes nombres del folklore llanisco, como Antonio Cea Gutiérrez, Socorro Noriega, Ignacio Noriega (el gaitero de San Roque del Acebal), Xuacu Amieva, el "Ochote de Llanes", Marta Elola y el grupo del Pericote dirigido por Gema Cea.
Presenta: CARLOS MENÉNDEZ JEANNOT.
Aunque la calidad de la imagen no es muy buena (se ha digitalizado a partir de un VHS de TLO), es un documento de un gran valor para los llaniscos. Se trata, probablemente, de la mejor muestra de folklore llanisco organizada en Oviedo.
miércoles, 8 de febrero de 2017
JOSÉ LUIS PÉREZ DE ARTEGA, EL GRAN DIFUSOR DE LA MÚSICA CLÁSICA EN ESPAÑA
"EL MEJOR ESPECIALISTA MUSICAL DE LA RADIO ESPAÑOLA"
08/02/2017
En la
madrugada del 8 de Febrero de 2017 se nos ha ido en su ciudad natal, Madrid, un
hombre de la música: José
Luis Pérez de Arteaga. Tenía 66 años y había nacido en 1950
estudiando música en Madrid y Londres y licenciándose en Derecho y Ciencias
Empresariales. Pero su vocación era la música, que devoraba a cualquier hora, y
escribir sobre la misma desde la cultura siguiendo la línea de uno de sus
maestros: Federico Sopeña.
Su
actividad periodístico-musical se inició con 19 años en la revista Ritmo y,
desde entonces, escribió miles de artículos, críticas, notas al programa y reseñas
en las más diferentes publicaciones, como la revista Scherzo,
de cuyo consejo de redacción formó parte, o diarios como El
País , ABC,
o El Independiente, siendo en la actualidad miembro del
equipo crítico de La Razón y
de El Cultural de EL MUNDO. Publicó un importantísimo
libro sobre Mahler al que, en una segunda ampliación, añadió
un valioso catálogo discográfico. También realizó traducciones y colaboró en
libros musicales colectivos.
Persona
culta y de curiosidad extrema, su conocimiento de la discografía clásica era
apabullante y no creo que hubiera una discoteca particular en España tan nutrida
y variada como la suya. La cultura, la facilidad para escribir
y el conocimiento discográfico basado en otro musical muy profundo le convirtió
en el mejor especialista musical que la radio española ha tenido en
su historia, porque desde hace 30 años su presencia en la
actual Radio Clásica y
sus antecedentes (Radio 2, Segundo Programa de RNE) era insustituible. Desde
1984 llevaba el programa El mundo de la discografía, seguido con fascinación
por miles de oyentes por su variedad y profundidad; muchos otros programas se
beneficiaron de su sabiduría y de la manera magistral con que los abordaba.
Pero,
sobre, todo era impagable realizando transmisiones en directo. Miles de
conciertos de diversas salas y festivales españoles e internacionales se
beneficiaron de su buen hacer desde los conciertos de la Orquesta Nacional de
España a las transmisiones wagnerianas desde Bayreuth o los Proms londinenses.
Las
hacía como nadie, situaba las obras y los intérpretes, ofrecía datos, realizaba
entrevistas y era capaz de improvisar con toda eficacia cuando una transmisión
tenía problemas técnicos. Le he oído solventar con brillantez incluso horas de técnica
averiada en las transmisiones de Wagner. También participaba en
las del Teatro Real de Madrid. Y para el gran publico su
voz era el acompañamiento obligado en TVE, y también en la radio, del Concierto
de Año Nuevo de Viena.
Pero
si supo servir a la música clásica como nadie, podía hablar muy bien de otros
muchos géneros más populares o étnicos. Además, era
uno de los mayores especialistas en bandas sonoras de películas que había entre
nosotros. Tenía sentido del humor, alegría y carisma. Los
músicos contemporáneos han perdido también a un gran valedor y yo personalmente confieso haber perdido a un amigo muy querido.
Recuerdo que hace unos años le dediqué mi obra Árbol
de arcángeles y cómo
lo agradeció sinceramente. Y quien pierde a alguien que no será posible
sustituir es la radio a la que amó, valoró y engrandeció. José
Luis Pérez de Arteaga era la encarnación de la música en la radio.
viernes, 3 de febrero de 2017
SOBRE EL PAPEL DE LOS ARTISTAS EN UNA SOCIEDAD EN CRISIS
Enlace: entrevista a
MARGARITA ALONSO SAIZ
MARGARITA ALONSO SAIZ
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| Margarita Alonso Saiz, fotografiada por Patricia Martínez para el diario LA NUEVA ESPAÑA. |
miércoles, 18 de enero de 2017
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